¿Qué dicen los indocumentados? 
Por Michel Leidermann

Los republicanos de la Cámara Baja publicaron su agenda sobre la reforma migratoria que enmarca claramente su rumbo.

Hay que aclarar, que ninguna propuesta ha sido puesta a votación, que no hay nada legalmente aprobado y que en la práctica, no existe todavía ninguna nueva ley.

Aún falta mucho para que una propuesta concreta se someta a votación, solo entonces, cuando se apruebe como proyecto de ley, será el presidente quien con su firma, la convierta en ley.

El documento republicano empieza definiendo que el sistema migratorio está roto, que las leyes no se cumplen y que no corregirlo afecta la economía y pone en peligro la seguridad nacional.

Señalan que para resolver el problema, todo comienza por la seguridad de las fronteras. Una vez aseguradas las fronteras deberá haber cero tolerancias para aquellos que la crucen ilegalmente o excedan los tiempos de estadía permitidos por sus visas.

El siguiente punto es sobre un sistema de control de entradas y salidas la alta tecnología para verificar la identidad de las personas y evitar fraudes.

Asimismo exige la ejecución de un sistema de verificación electrónico para comprobar la legalidad de las personas para trabajar.

La propuesta incluye además la implementación de un sistema facilitando la llegada de profesionales de alto nivel y de aquellos que vienen a especializarse o a estudiar y que a falta de visas de residencia, deben regresar después a sus países de origen.

Además cualquier programa de trabajadores temporales debe estar acorde con las necesidades económicas del país y con la necesidad de reforzar la seguridad nacional creando caminos legales, realistas y verificables para ingresar al país.

Incluye sin embargo la oportunidad para los Dreamers, de legalizar su estadía y alcanzar la ciudadanía.

A aquellos que “viven fuera de las leyes” se les especifican que no tendrán camino alguno hacía la ciudadanía. Según los republicanos, permitir que quienes han violado la ley se hagan ciudadanos sería injusto con aquellos que respetan las reglas. Esas personas, sin embargo, podrán vivir legalmente en el país si tienen como mantenerse, admiten su culpabilidad, pasan revisiones rigurosas de antecedentes policiales, pagan multas e impuestos atrasados y aprenden inglés.

Está claro que la piedra en el zapato es el camino a la ciudadanía. Por años este ha sido un tema en el que no ceden demócratas a favor ni republicanos en contra.

Pero ¿Qué dicen los propios indocumentados?

 

EE.UU. no puede ser la policía el mundo 

Recientemente me recordaron una pequeña parte del discurso de despedida del entonces presidente George Washington[17 de Septiembre de 1796] que vale la pena recordar en un nuevo momento en que el mundo espera que los EE.UU. sea la policía universal: “ La gran regla de nuestra conducta respecto a las naciones extranjeras, debe reducirse a tener con ellas la menor conexión política que sea posible, mientras extendemos nuestras relaciones comerciales. Que los tratados que hemos acordado hasta ahora, se cumplan con la más perfecta buena fe. Pero no pasemos de eso... No puede haber error mayor que esperar o contar con favores verdaderos de nación a nación”.

Con estas palabras en mente recordemos que como nación tenemos que ser más conscientes de que no podemos ser el policía del mundo para no hablar de los costos financieros para nuestra propia economía. 

EE.UU. como el gran país y líder mundial que es, debería considerar la ayuda humanitaria como la única intervención en los países foráneos. 

L

os republicanos de la Cámara Baja publicaron su agenda sobre la reforma migratoria que enmarca claramente su rumbo.

Hay que aclarar, que ninguna propuesta ha sido puesta a votación, que no hay nada legalmente aprobado y que en la práctica, no existe todavía ninguna nueva ley.

Aún falta mucho para que una propuesta concreta se someta a votación, solo entonces, cuando se apruebe como proyecto de ley, será el presidente quien con su firma, la convierta en ley.

El documento republicano empieza definiendo que el sistema migratorio está roto, que las leyes no se cumplen y que no corregirlo afecta la economía y pone en peligro la seguridad nacional.

Señalan que para resolver el problema, todo comienza por la seguridad de las fronteras. Una vez aseguradas las fronteras deberá haber cero tolerancias para aquellos que la crucen ilegalmente o excedan los tiempos de estadía permitidos por sus visas.

El siguiente punto es sobre un sistema de control de entradas y salidas la alta tecnología para verificar la identidad de las personas y evitar fraudes.

Asimismo exige la ejecución de un sistema de verificación electrónico para comprobar la legalidad de las personas para trabajar.

La propuesta incluye además la implementación de un sistema facilitando la llegada de profesionales de alto nivel y de aquellos que vienen a especializarse o a estudiar y que a falta de visas de residencia, deben regresar después a sus países de origen.

Además cualquier programa de trabajadores temporales debe estar acorde con las necesidades económicas del país y con la necesidad de reforzar la seguridad nacional creando caminos legales, realistas y verificables para ingresar al país.

Incluye sin embargo la oportunidad para los Dreamers, de legalizar su estadía y alcanzar la ciudadanía.

A aquellos que “viven fuera de las leyes” se les especifican que no tendrán camino alguno hacía la ciudadanía. Según los republicanos, permitir que quienes han violado la ley se hagan ciudadanos sería injusto con aquellos que respetan las reglas. Esas personas, sin embargo, podrán vivir legalmente en el país si tienen como mantenerse, admiten su culpabilidad, pasan revisiones rigurosas de antecedentes policiales, pagan multas e impuestos atrasados y aprenden inglés.

Está claro que la piedra en el zapato es el camino a la ciudadanía. Por años este ha sido un tema en el que no ceden demócratas a favor ni republicanos en contra.

Pero ¿Qué dicen los propios indocumentados?

 

EE.UU. no puede ser la policía el mundo 

Recientemente me recordaron una pequeña parte del discurso de despedida del entonces presidente George Washington[17 de Septiembre de 1796] que vale la pena recordar en un nuevo momento en que el mundo espera que los EE.UU. sea la policía universal: “ La gran regla de nuestra conducta respecto a las naciones extranjeras, debe reducirse a tener con ellas la menor conexión política que sea posible, mientras extendemos nuestras relaciones comerciales. Que los tratados que hemos acordado hasta ahora, se cumplan con la más perfecta buena fe. Pero no pasemos de eso... No puede haber error mayor que esperar o contar con favores verdaderos de nación a nación”.

Con estas palabras en mente recordemos que como nación tenemos que ser más conscientes de que no podemos ser el policía del mundo para no hablar de los costos financieros para nuestra propia economía. 

EE.UU. como el gran país y líder mundial que es, debería considerar la ayuda humanitaria como la única intervención en los países foráneos. 

Edición de esta semana
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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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