Los bemoles sobre la inmigración
Por Michel Leidermann
Los inmigrantes ansían una reforma que permita su legalización. Muchos americanos están de acuerdo, por buenas razones humanitarias y también por intereses económicos.
Sin embargo, al discutir los “razonamientos” para legalizar a los ilegales, es importante también entender porqué debe respetarse la ley, pues esto mantiene al país en orden y progresando.
Otro argumento es que el propio México está deportando a ilegales que entran a su territorio. ¿Con que derecho los mexicanos piden clemencia a los EUA cuando su propio gobierno no la tiene con los que entran ilegalmente a tierra azteca?
La inmigración es un tema difícil para mantener una discusión racional, porque muchos de los argumentos han sido tergiversados.
Ni siquiera se quiere usar “inmigrantes ilegales”, prefiriendo “trabajadores indocumentados”. Pero resulta que normalmente los americanos no andan cargando sus documentos de identidad, de manera que la mayoría de los trabajadores son en realidad “trabajadores que andan indocumentados”.
El presidente Bush quiere un programa de “Trabajadores huéspedes”. ¿Quién es un huésped?: un invitado. Los que entran a la fuerza, no son invitados.
Otros aducen que se podría resolver el problema legalizando a los ilegales, pero ¿Porqué usar únicamente este medio para la inmigración? ¿Porqué no legalizar las violaciones a las leyes del tránsito después de que se cometió la falta?
Escuchamos el argumento que los inmigrantes hacen los trabajos que los americanos no quieren. Pero el problema principal es la remuneración. Los americanos no harán los trabajos con los actuales bajos niveles de remuneración que los inmigrantes están dispuestos a tomar porque no les queda otro remedio.
Otro razonamiento es la “necesidad” económica de tener a millones de trabajadores inmigrantes. Pero esto de la necesidad es relativo. Yo no “necesito” varios autos de lujo, pero si el precio fuese lo bajo (en relación a remuneración), si me gustaría tener varios.
Ninguna retórica habla sobre la simple y triste realidad: los políticos tienen miedo de perder el voto latino y la mano de obra barata.
El debate igualmente es si los millones de indocumentados puedan quedarse en los EUA o si se deben deportar. Ninguna de los dos es completamente posible. Sin embargo ese argumento se podría relacionar al hecho que no podemos impedir todos los homicidios, pero eso no justifica no aplicar las leyes para evitar nuevos asesinatos.
Por otra parte, ya que las leyes actuales sobre inmigración no se están aplicando, ¿cómo se puede argumentar que no vale la pena tratar de hacerlo?
Los ilegales que son detenidos varias veces, son sencillamente enviados de vuelta, sin pagar multa y sin ir a la cárcel. Y vuelven a entrar.
¿Que pasaría si a los ladrones de banco simplemente se les exige devolver el dinero robado sin castigarlos con cárcel o si a los asesinos no se les manda a prisión?
No hay respuestas simples al dilema causado al permitir que millones de indocumentados trabajen en construcción, restaurantes, labores domésticas. etc.
Mientras más tiempo los indocumentados permanezcan en el país, más se sienten con derechos. Pero cuando se permite que las leyes sean violadas o dejan de aplicarse por un periodo bastante largo, entonces esas leyes dejan de tener el valor moral para ser respetadas.
Edición de esta semana
JOYCE ELLIOT, PARA CONGRESISTA EN WASHINGTON D.C.
Joyce Ann Elliott (nacida el 20 de marzo de 1951) creció en la pequeña comunidad de Willisville, en el condado de Nevada, Arkansas, donde se graduó de la escuela secundaria rural, en una clase con sólo 9 estudiantes. Joyce fue la segunda alumna negra en graduarse de la escuela. Su hermana mayor, Carolyn, fue la primera.   / ver más /
Daisy Bonilla es la candidata demócrata para el escaño del Distrito 93 de la Cámara de Representantes de Arkansas que actualmente tiene ocupa el republicano Jim Dotson.   / ver más /