JUEGOS OLÍMPICOS Y DERECHOS HUMANOS
Por Michel Leidermann

Finalizados los Juegos Olímpicos de Invierno que se realizaron en China, el Comité Olímpico Internacional (COI) se ganó sin duda una medalla de oro olímpica por abandonar totalmente - en contra de su propio reglamento - el tema de los abusos a los derechos humanos en China. 

La medalla de plata debería ir para el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, que asistió a los juegos de Beijing a pesar de que varias de las democracias más grandes del mundo y cientos de grupos de derechos humanos le pidieron que no asistiera. Y la medalla de bronce por desprecio a los derechos humanos, debería ir para los jefes de estado de Rusia, Argentina, Ecuador y otros 15 países que asistieron a la ceremonia inaugural, desafiando el boicot diplomático de las principales democracias del mundo.  

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y los jefes de Estado de Canadá, Reino Unido, Dinamarca y Japón, entre otros, decidieron no ir a Beijing, aunque permitieron que los atletas de sus países compitieran después de años de entrenamiento. 

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo refiriéndose al encierro masivo, el trabajo forzado y otras formas de represión a millones de chinos uigures y otras minorías, que está teniendo lugar un “genocidio y crímenes de lesa humanidad” en China. 

Pero sería difícil exigir a otros países que se unieran al boicot diplomático a los Juegos Olímpicos de Beijing, o que denunciarán al régimen chino, ya estando allí para competir. 

Pero lo mínimo que el COI, Guterres y jefes de estado de otros países podrían haber hecho, habría sido solo enviar representantes, en lugar de ayudar a legitimar y darle un empujón propagandístico al régimen de China, con su presencia. 

El COI tiene una larga tradición de desprecio por los derechos humanos, a pesar de que sus propios reglamentos estipulan que “en todo momento, el COI reconoce y defiende los derechos humanos”. 

En los Juegos Olímpicos de Beijing del 2008, el COI hizo poco para presionar a China para que cumpliera sus promesas de permitir manifestaciones de protestas por activistas del Tíbet.  

El COI ha incluido cláusulas de derechos humanos en sus contratos para los Juegos Olímpicos de París 2024 y para los Juegos Olímpicos de Milán 2026. Pero no lo hizo para los juegos de invierno China 2022.  

El COI dice que decidió incluir cláusulas de derechos humanos en futuros contratos con países anfitriones en 2017, pero que su contrato con China se había firmado dos años antes y, por lo tanto, no contiene tales disposiciones. Aun así, el COI podría haber al menos planteado el tema de las violaciones de derechos en China, pero optó no hacerlo. 

Y las empresas multinacionales que patrocinaron estos Juegos Olímpicos, deberían también rendir cuentas por su participación. Asimismo, era de esperar que algunos de los 2.700 atletas extranjeros compitieron en Beijing dijeran algo sobre los derechos humanos en China. De lo contrario, si nadie dice nada y el COI no es obligado a respetar sus propios reglamentos, los próximos Juegos Olímpicos dejarán que algunos países sigan coartando los derechos humanos y las libertades básicas.

Y para completar los desatinos del COI, está el caso de la patinadora rusa Kamila Valíeva, a la que, a pesar de dar positivo por dopaje, le permitieron seguir compitiendo, con o sin medallas.

¿Será que el COI está siguiendo la misma onda de corrupción por la que pasó la FIFA? 

 

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