LOS VOTANTES INDECISOS POR EXCELENCIA SON LOS CADA VEZ MÁS PODEROSOS LATINOS EVANGÉLICOS
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En el sur de Florida, entre cantos, rezos y alabanzas, también se habla de política y se juega el destino electoral de EE.UU. En ese estado, una pequeña comunidad religiosa se ha vuelto cada vez más influyente: los evangélicos latinos.

No pasa solo allí: a medida que la presencia latina crece por todo EE.UU.. El  poder de este grupo religioso en la política se ha vuelto cada vez más decisivo como la comunidad religiosa de más rápido crecimiento.

Y es que los católicos (tradicionales votantes demócratas) ya no representan la mayoría de los latinos en EE.UU. (su número cayó del 57% al 47% durante la última década) y los evangélicos (fieles seguidores del Partido Republicano y de Trump en 2016) han visto también su número decrecer, pero los protestantes latinos se han multiplicado durante las últimas décadas.

De acuerdo con cifras del Public Religion Research Institute (PRRI), que estudia grupos religiosos, actualmente hay casi 5 millones de adultos evangélicos latinos, una cifra minoritaria comparada con otros grupos religiosos, pero de potencial influencia en un contexto electoral.

Como los latinos no son un bloque, es un grupo muy diversos y contrario a otros evangélicos que se van mayoritariamente con uno u otro partido, son más independientes pero dado que muchos viven en los llamados estados péndulo, como Florida, Colorado, Ohio o Pensilvania, es un grupo que puede decidir elecciones.

Son personas de unos 18 países y como tal, las diferencias entre cada iglesia y, a veces incluso dentro de cada comunidad, son notables.

Aproximadamente el 24% de la población latina de EE.UU. es protestante, lo que se traduce en casi el 4% de la población adulta del país, según estimaciones de Gallup, cuyos estudios de este grupo religioso sugieren que se encuentra entre los más divididos para las próximas elecciones.

Corwin Smidt, politólogo de la Universidad de Michigan y autor de varios libros sobre los evangélicos en EE.UU. explica que, pese a compartir bases de fe y prácticas religiosas, la comunidad protestante latina comenzó a diferenciarse muy pronto de la estadunidense por motivos que iban más allá de su origen que van desde diferencias raciales o étnicas, a diferencias generacionales, educativas o religiosas.

“En el caso de los latinos evangélicos, yo creo que la mayor diferencia estaría en el tema político, porque si bien es cierto que en muchas ocasiones votan o tienen una agenda más cercana al Partido Republicano, sus lealtades hacia un partido no están definidas, por lo que se mueven de una elección a otra”, señala.

A diferencia de los evangélicos de origen estadounidense, los latinos suelen ser muy conservadores en ciertos temas y más liberales en otros. Históricamente los latinos evangélicos en asuntos como inmigración, economía, educación, vivienda, son más progresistas que en asuntos sociales como matrimonio homosexual o aborto, que somos más conservadores.

Mientras, solo el 19% de los evangélicos negros ven a Trump de forma positiva, entre los latinos, las opiniones están divididas: 40% con una opinión favorable y el 52%, negativa.

En ese sentido, Jiménez señalan que la agenda “provida” de Trump ha sido decisiva en ganarse el voto evangélico latino.

Muchas personas se preguntan cómo los latinos evangélicos pueden votar por un candidato que ha metido niños migrantes en cajas, que habla mal de las mujeres, que ha asumido políticas y discursos de odio… Al final eso se explica porque los evangélicos no votan por el candidato en sí, sino por sus políticas y Trump ha sido el que mejor los ha hecho sentir al respecto.

Desde su inicio, la campaña republicana había lanzado registros de votantes en iglesias en estados importantes, organizaron “mesas redondas de pastores latinos” y capacitaron a “capitanes de fe”, cuyo objetivo era captar voluntarios en las comunidades religiosas.

Los evangélicos latinos podrían ser unos votantes indecisos muy decisivos. 

 

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