LAS PROTESTAS CONTRA EL CONFINAMIENTO CRECEN ANIMADAS POR DONALD TRUMP
BUSCAN PRESIONAR A LOS GOBERNADORES PARA TERMINAR LAS RESTRICCIONES DE INMEDIATO QUE PARALIZAN LA ECONOMÍA
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Nuevas protestas en distintas ciudades, convocadas sobre todo por seguidores de Donald Trump, desafían las medidas de confinamiento por el coronavirus para presionar a los gobernadores y que pongan fin a las restricciones que están paralizando la economía. 

Aun con apenas unos cientos de personas se rebelaban contra las restricciones que son apoyadas por municipios, Estados y el Gobierno federal. Y, sin embargo, lo hacían alentados por el presidente en persona con ambiente en el que Trump se siente más a gusto.

El miércoles 15, un grupo de manifestantes se había concentrado en las capitales de Michigan, Kentucky y Carolina del Norte, armados con fusiles de asalto, para desafiar las órdenes de cuarentena. El viernes 17, la escena se repitió en Ohio, Utah, Nevada, Indiana y Maryland.

Cuando la mayoría del país va a cumplir entre tres y cuatro semanas de confinamiento por el Covid-19, la principal preocupación de Trump, y de todo el país, es reabrir la economía cuanto antes. 

El viernes 17, el presidente tuiteó, todo en mayúsculas: “¡Liberad Michigan!”, “Liberad Minnesota!”, “¡Liberad Virginia!”. Trump incitaba así a la corriente más marginal y conspiradora de la derecha en la que se encuentran sus seguidores más acérrimos. En sus tuits, el presidente también llamó a proteger el derecho constitucional a portar armas, que, según él, “está bajo asedio”.

Los manifestantes, algunos de ellos supremacistas blancos y antigobierno, dicen que las severas restricciones para ejercer actividades económicas están perjudicando a los ciudadanos, pero los funcionarios del sector salud advierten que levantar las medidas podría propagar la infección.

A pesar del enorme esfuerzo para dar ayudas directas de dinero a los ciudadanos y disminuir el desempleo, la economía depende del trabajo de mucha gente que vive de semana en semana. Desde que empezaron las restricciones, 22 millones de personas han pedido el subsidio de desempleo. 

Políticamente, la buena marcha de la economía era la única baza general con la que contaba Trump para buscar la reelección en noviembre.

Las cifras de afectados por el coronavirus siguen creciendo y no parece que vayan a dejar de hacerlo pronto. En sus ruedas de prensa, presume que sus intervenciones para hablar del coronavirus tienen mucha audiencia. Trump hace el cálculo de lo que beneficia a su imagen, no semana a semana, sino minuto a minuto.

La reciente batalla, que puede durar horas o años, es la necesidad de hacer pruebas diagnósticas masivas. Ya el público ha aceptado que esa es la verdadera clave para plantearse reabrir la economía. Hay que hacer millones de pruebas. Primero, Trump dijo que dependía de él reabrir la economía. Después, cuando vio que hacer prontamente todas las pruebas que se necesitan era muy difícil, dijo que depende de los Estados.

Trump tiene claro que, si sale algo mal, la culpa es de los gobernadores, que son los que tienen que hacerlas. 

La realidad es más compleja. Algunos gobernadores dijeron que no existe la capacidad de hacer todos los tests que se necesitarían para reabrir la economía pronto. El principal problema es que, aunque existen los laboratorios, no hay disponibilidad de los materiales necesarios. Para comprarlos, necesitan ayuda federal.

Las encuestas dicen que una gran mayoría de la población ha entendido la gravedad de la amenaza y apoya, por ahora, las medidas de confinamiento que han congelado la economía. El apoyo llega al 81%, según una encuesta de Quinnipac publicada hace 10 días, el 68% entre los republicanos. 

 

Edición de esta semana
EL CORONAVIRUS, LA DEPRESIÓN Y SU EFECTO EN LA SALUD MENTAL
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