A PESAR DE TODO TRUMP PARECERÍA PODER SER REELEGIDO
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Donald Trump se apresta a una nueva batalla electoral por su reelección en 2020.

Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2017 sin haber sido el candidato con más votos populares de la ciudadanía (fue electo por la mayoría del Colegio Electoral) y comenzó su mandato como uno de los presidentes más impopulares en la era moderna de EE.UU., según encuestas.

Aún hoy su índice de aprobación de 45% medido por Gallup es 8 puntos inferior al promedio que han tenido otros presidentes desde 1938.

El gobierno de Trump ha estado marcado por sucesivos escándalos y 6 de sus exasesores han sido condenados por cargos derivados de la investigación sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016.

Más aún, Trump es desde diciembre el tercer presidente en la historia de EE.UU. sometido a un juicio político —y el primero que busca ser reelecto habiendo pasado el proceso de impeachment.

Pese a todo eso, las encuestas auguran una elección pareja en noviembre en EE.UU. y analistas sostienen que Trump tiene fuertes posibilidades de ser reelecto.

Y hay al menos tres razones principales para esto.

Trump fue electo en 2016 en medio de una intensa animosidad y división partidaria y ese fenómeno se ha profundizado.

Un sondeo del Centro de Investigación Pew concluyó que tres de cada cuatro (73%) votantes republicanos y demócratas no pueden ponerse de acuerdo sobre “hechos básicos”, más allá de sus diferencias sobre planes y políticas y eso juega a favor de Trump.

su apoyo dentro de su propio partido”, agrega Galston en diálogo con BBC Mundo.

Trump mantiene un 89% de aprobación entre votantes republicanos, según Gallup.

En este contexto, el impeachment a Trump —acusado de ejercer presión indebida sobre Ucrania para obtener beneficios políticos personales e intentar obstruir las investigaciones— parece lejos de corroer su respaldo partidario.

Su destitución es poco probable, ya que se requieren dos tercios de los votos de esa cámara para decidirla, y es incierto el efecto que tendrá este proceso en la campaña electoral.

Cuando Trump lanzó su candidatura para las elecciones de 2016, muchos creían que el éxito del hasta entonces magnate de bienes y raíces y celebridad televisiva por la política, sería fugaz.

Pero primero sorprendió al vencer a todos sus rivales en las primarias republicanas y luego al ganar la presidencia frente a la candidata demócrata Hillary Clinton, ampliamente considerada favorita.

Eso demostró la efectividad del estilo combativo de Trump, tanto a sus seguidores como a sus críticos.

Frente a sus rivales políticos Trump suele ir al ataque, con un estilo agresivo y desafiante que hasta ahora le ha dado resultado.

EE.UU. es un país propenso a reelegir a sus presidentes. Desde 1933, apenas tres presidentes han sido derrotados en reelecciones: Gerald Ford en 1976, Jimmy Carter en 1980 y George Bush padre en 1992.

Además, la base electoral de Trump considera que ha cumplido sus promesas de campaña,

Los evangélicos se felicitan por sus nombramientos de jueces conservadores, los defensores de menos interferencia del gobierno, aplauden sus desregulaciones, los empresarios saludan sus recortes de impuestos y los nacionalistas celebran los cambios en política migratoria, comercial o exterior de “América primero”.

Asimismo, el voto indirecto en la democracia de EE.UU. podría permitirle a Trump ganar un nuevo mandato en el Colegio Electoral sin tener la mayoría del voto popular.

La fortaleza de la economía y el alto nivel de empleo y bajo de desempleo, son factores clave en cualquier elección de EE.UU. y hoy asoman como un pilar de la campaña por la reelección de Trump.

La tasa de desempleo a nivel nacional cayó al 3,5%, su nivel más bajo en medio siglo mientras la economía no deja de sorprender por su creación de empleos.

Aunque pueda discutirse cuánto de esos logros son mérito propio de Trump, las cifras dieron sin dudas un impulso político al presidente en medio de la batalla por el impeachment.

Tres de cada cuatro estadounidenses (76%) ven positivamente las condiciones económicas de EE.UU., según una encuesta conducida para CNN.

Los últimos datos de empleo también enfriaron las inquietudes que podía haber sobre un riesgo de una nueva recesión en EE.UU. en medio de la guerra comercial con China.

Claro que el panorama puede complicarse a lo largo de 2020. El Fondo Monetario Internacional ya advirtió que la economía mundial está en una “desaceleración sincronizada” que también puede afectar a EE.UU.

Y es cierto que, pese a los avances económicos, Trump sufrió un revés en las elecciones de mitad de período de 2018, cuando los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes.

Aunque el crecimiento económico y el desempleo históricamente bajo quizá hayan evitado hasta ahora una caída del apoyo al presidente, pese a todos los problemas que enfrenta, estamos recién comenzando el año 2020. 

 

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