SE SUSPENDIÓ FINAL DE LA LIBERTADORES POR EL BRUTAL ATAQUE DE HINCHAS DE RIVER AL AUTOBÚS DE BOCA
PAPELÓN MUNDIAL POR LA SUPERFINAL DE LA LIBERTADORES POR LOS HECHOS DE VIOLENCIA EN BUENOS AIRES
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La Superfinal de la Copa Libertadores entre River y Boca que debía jugarse el sábado 24 en el estadio de River en Buenos Aires fue suspendida nuevamente.

Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, anunció el domingo 25 que la Superfinal entre River y Boca se postergó nuevamente. "No están dadas las condiciones y que por el bien del espectáculo se tomó esta decisión", anunció el máximo dirigente de la Conmebol.

"Esto es una postergación, voy a convocar a ambos presidentes a nuestra sede en Asunción, Paraguay, y en conjunto vamos a reprogramar el partido", aclaró el directivo.

La decisión se tomó debido al pedido de Boca Juniors ante la Conmebol para que la final de la Copa Libertadores se pueda disputar en condiciones de igualdad, tal como acordaron los presidentes de Boca y de River, en el acta que firmaron el sábado 24 en el Monumental.

Lo que es seguro es que el partido no se disputará hasta después del sábado 1 de diciembre, porque la semana del 26 al 30 en Buenos Aires se llevará a cabo la cumbre del G20 y no habrá efectivos policiales disponibles para el operativo de seguridad.

Los hechos violentos comenzaron cuando un grupo de hinchas de River que esperaba para entrar al estadio, lanzó piedras contra el micro del plantel visitante. Fue una zona liberada, no había policías controlando esa zona aledaña al Monumental. O sí había, pero no fueron eficientes. Y llegaron tarde a la zona.

Varias ventanillas del micro quedaron destrozadas; el chofer bajó desmayado y varios futbolistas estaban visiblemente afectados por los cortes de los vidrios rotos y con dificultades en la respiración por los gases.

Seis jugadores vomitaron y quedaron tirados en la antesala el vestuario: Carlos Tevez, Fernando Gago, Julio Buffarini, Agustín Almendra, Nahitán Nandez y Darío Benedetto.

La agresión ocurrió cuando el plantel visitante de Boca llegaba al estadio de River cuando faltaban menos de dos horas para que comenzara la gran final que debía definir al campeón de la Copa Libertadores.

Una muestra cabal de lo peor del fútbol argentino: gases lacrimógenos, violencia, piedrazos, botellazos, peleas... y futbolistas heridos.

Las imágenes eran contundentes. Afuera, la violencia invadió las calles ante la inoperancia de un operativo policial que falló. Adentro, cada dirigente intentó sacar tajada sin pensar en el bien común. Y así fueron pasando las horas. Desde la bochornosa llegada del micro de Boca al Monumental hasta las presiones de la Conmebol y de la FIFA para que el partido se jugara pese a todo.

Desde Boca la postura era clara: le informaron a River y a Conmebol que no estaban en condiciones de jugar el partido: Pablo Pérez, capitán del equipo y Gonzalo Lamardo, juvenil que acompañó al plantel, habían sido trasladados a un hospital para ser atendidos.

Pero después de varias reuniones y de la presión ejercida por los presidentes de la FIFA, Gianni Infantino y de la Conmebol, Alejandro Domínguez, lo que parecía imposible se volvió probable: a pesar del caos generado y de los futbolistas heridos, anunciaban que la Superfinal se jugaría más tarde el mismo sábado a las 19.15, según argumentaba Conmebol "no existía causal para suspender el partido".

Todo cambió mientras los hinchas seguían protagonizando incidentes en la calle. A las 19.23 el partido oficialmente se suspendió. Y se pasó para el domingo 25 a las 5:00 p.m..

En un comunicado emitido en sus redes sociales, el club Boca Juniors pidió oficialmente que se suspenda nuevamente el partido ante River Plate, programado para el domingo por la final de la Copa Libertadores de América 2018. "Luego de los hechos de violencia sufridos en las inmediaciones del estadio, de haber constatado la magnitud y gravedad de los mismos y las consecuencias que han generado en el plantel, Boca considera que esas condiciones no están dadas", señala Boca Juniors en el comunicado. Asimismo, pide "la aplicación de las sanciones correspondientes previstas en el Artículo 18, para que la Conmebol actúe en consecuencia".

Y finalmente el mismo domingo, Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, anunció que la Superfinal entre River y Boca se postergó nuevamente.

Otra vez la violencia, la desorganización y los confusos movimientos dirigenciales se apoderaron de la pelota.

Una mancha más para una Copa Libertadores plagada de papelones. 

 

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par Michel Leidermann
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