¡TU VOTO SI CUENTA!
EL VOTO LATINO SERÁ DECISIVO EL 6 DE NOVIEMBRE
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A escasas siete dias de las elecciones intermedias el martes 6 de noviembre, comienzan las especulaciones y los pronósticos en torno a qué partido dominará las dos cámaras del Congreso. Pero, sobre todo, el papel que jugarán los diferentes grupos de votantes ya sea en contribuir a que los demócratas le arrebaten las mayorías a los republicanos, o a que estos últimos permanezcan aferrados al poder.

Los resultados analizarán las preferencias de los electores jóvenes, mujeres, hombres, de diversos niveles educativos y académicos; de los afroamericanos, de los asiáticos y de los latinos, ese sector electoral que erróneamente partidos, campañas y políticos tratan cual, si fuera un bloque homogéneo motivado por los mismos intereses, cuando en realidad somos tan diversos como nuestras nacionalidades y orígenes, ideologías, niveles educativos, condiciones e intereses.

Eso ha hecho que se sigan cometiendo los mismos errores, entre otros, pensar que una misma estrategia funciona para todos los electores latinos. Pero no es lo mismo hablarles a latinos de Colorado, Texas, o California, que, a puertorriqueños de Nueva York, a cubanos de la Florida, o a centroamericanos de Virginia o Maryland.

Hay latinos con varias generaciones en este país y están los inmigrantes naturalizados, quienes, por cierto, tienden a participar más en los procesos electorales, que los nacidos en el propio Estados Unidos.

Hay latinos de todos colores e ideologías. Conservadores y derechistas, centristas y liberales e izquierdistas, y los temas que los mueven son igualmente diversos: salud asequible, educación, viviendas costeables, economía y trabajos, inmigración o protección del medio ambiente. La lista es larga.

El interés en participar del proceso político también varía, del mismo modo que ocurre en el resto de la población. Algunos cumplen sin falta con su deber cívico; otros requieren más motivación porque hay circunstancias que pueden afectar en que no participen: desconocimiento del proceso, sentirse agobiados por los apremios diarios; o no hacen la conexión entre sus problemas y la importancia de elegir funcionarios públicos que les busquen soluciones a esos mismos problemas. Otros también sienten que, aunque participen, sus circunstancias no cambian y deciden no votar.

Y sin duda una de las razones para abstenerse es que han sido muchas las ocasiones en que partidos y candidatos embelesan a los electores latinos, estos votan por ellos y luego las promesas que les hicieron se las lleva el viento. Es un amor de cada dos o cuatro años.

No olvidemos que en 2008 Barack Obama prometió una reforma migratoria. Ganó la elección con 67% del voto latino, pero la reforma migratoria no llegó porque la reforma de salud fue su prioridad en su primer mandato. En el 2012, pese a su récord de deportaciones, Obama ganó la reelección con 71% del voto latino porque justo el verano antes de la elección firmó la orden ejecutiva de DACA para la protección contra la deportación a los Dreamers. Eso fue un factor decisivo que movilizó a votantes latinos a las urnas.

La elección general de 2016, que dio el triunfo de Donald Trump, demostró que la estrategia de no energizar a los latinos pensando que los insultos de Trump serían suficientes para motivarlos, no funcionó. 

Y ahora que Trump ha seguido maltratando a diversos sectores de latinos con acciones anti migratorias, separando familias en la frontera, encerrando niños, persiguiendo incluso a residentes permanentes, o despreciando las más de 3,000 muertes de ciudadanos estadounidenses tras el paso del huracán “María” en Puerto Rico, tampoco hay que asumir que serán razones convincentes para garantizar una oleada de votantes latinos que pueda contribuir a que los demócratas recuperen al menos una de las cámaras del Congreso para tratar de contrapesar los excesos de Trump.

Hasta el momento hay un gran suspenso en cómo se comportará el voto latino considerando que son comicios intermedios donde los latinos no suelen participar en grandes números. Pero si algo nos enseñaron los comicios de 2016 y el triunfo de Trump, es que de nada valen las predicciones.

Es esencial que los latinos salgan a votar en masa, pues hay razones de sobra para hacerlo y, en mi opinión, siempre hay que hacerlo.  El voto latino será decisivo el 6 de noviembre y cada voto cuenta. ¡No lo duden! 

 

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Aunque la participación de los votantes latinos en las elecciones estadounidenses aún no alcanza el 50%, su tendencia sigue en aumento y sus voces podrían tener un enorme peso en las decisiones políticas del país.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Nosotros estamos habituados a suponer que todos los latinos son demócratas. Pero, quienes suponen esto se equivocan, ¡también hay latinos republicanos!   / ver más /