Seamos honestos con Irak
Por Michel Leidermann
La guerra de Irak fue un error: Si entonces hubiéramos sabido lo que ahora sabemos, nunca habríamos declarado la guerra.
El Congreso Nacional, (incluyendo Hillary Clinton, John Kerry, Jay Rockefeller y John Murtha), tuvieron razón de votar a favor de la guerra dada la información de inteligencia que se tenía o qué se creyó saber en el 2003. Las acusaciones de ciertos legisladores demócratas de que les mintieron, son simplemente una lavada de manos.
El no encontrar las armas de destrucción masiva (WMD), es una situación secundaria. El fiasco de los WMD fue una falla mundial de los servicios de inteligencia, aunque “pagar por ver” la mano de Saddam Hussein después del 9/11, fue correcto. La falla más importante fue subestimar lo qué se necesitaría posteriormente para reconstruir y restablecer un Irak libre.
La Casa Blanca no anticipó una guerra civil parcial pero persistente y mortífera, malgastando billones de dólares y miles de vidas. Nunca tomó previsiones para ella, y no estudió esta posibilidad porque hubiera sido un desprestigio para los EUA.
Así como está la situación, algunos dicen debemos salir de inmediato. Pero esto no sería efectivo. Estamos en Irak por buenas razones y que fueron bien intencionadas, pero incorrectas. Pero estamos allí. Hay que salir pero sin desperdiciar lo bueno que se ha hecho hasta ahora.
Por supuesto que Irak es ahora el frente principal en la guerra contra el terrorismo. Que se haya convertido en eso, es una crítica válida a Bush, pero también es una fuerte razón para reforzar la situación. Si nos retiramos precipitadamente, el fanatismo religioso se afianzará en Irak y ganará fuerza en todo el mundo, y los EUA saldrá más debilitado.
Los críticos de Bush afirman que la “promoción de la democracia” fue una estrategia posterior, el lema más conveniente para justificar una guerra que se ha vuelto dolorosa. Pero aunque verdad, no significa que la libertad de los iraquíes no está en juego, o que promover una sociedad liberal en el corazón del mundo árabe y musulmán no es en nuestro interés y consistente con nuestros ideales.
En la guerra, a veces se termina teniendo que defender una posición que no elegimos anticipadamente. Esos es lo que sucede ahora en Irak.
Pero hay otra opción: que los iraquíes voten por si las tropas de los EUA debieren permanecer allí o no.
Las encuestas sugieren que los iraquíes quieren que nos vayamos. Pero estas opiniones sin analizar sus consecuencias, son solamente una protesta. Responsablemente, las opiniones pueden cambiar y el aprecio por la presencia de los EUA, puede crecer.
Si los iraquíes votaran por que los EUA se quedaran, tendríamos un mandato para hacer lo que sea necesario para ganar, y nuestros ideales serían reafirmados.
Si votaran para que nos fuéramos, nuestros valores también serían reafirmados, y podríamos irnos con honor.
Y lo bueno de esto sería que cada parte tendría que aceptar la democracia como la única expresión legítima nacional. Acabar el trabajo es mejor que salir dejando un rollo. Y si podemos acabar el trabajo, la guerra no será recordada como error.
La salida de Donald Rumsfeld como Secretario de Defensa y la llegada de los demócratas al Congreso Nacional, son elementos políticos que jugarán un nuevo rol importante, pero lo vital, es defender los intereses de los EUA por encima de las batallas legislativas.
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