EL CRISTIANISMO FABRICÓ LA FIGURA DE SATANÁS PARA COMBATIR LAS RELIGIONES GRIEGA Y ROMANA
LE AGREGA CUERNOS AL DIABLO REPRESENTADO COMO MEDIO HOMBRE, MEDIO CABRA, CON CUERNOS Y QUE SEDUCE A LAS JÓVENES
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Satanás no siempre apareció como un ser horripilante, mezcla de hombre y animal. A lo largo de la historia, se observa una similitud entre diversos períodos políticos y sociales y las representaciones del diablo en cada momento.

En el campo de las artes pictóricas, escultóricas o literarias, el intento de esbozar una imagen del diablo muestra contradicciones y continuaciones en diferentes formas de representarlo, que se superponen sin ningún criterio claro y aprehensible.

Hasta el siglo XI casi siempre fue retratado con apariencia humana. En Occidente, a partir del año 1000, el diablo comienza a ser representado con apariencia grotesca y monstruosa, entre humano y animal, como un monstruo dotado de cola, orejas animalescas, barba y pies de chivo y cuernos, adquiriendo también alas de murciélago.

Ese diablo feo, con forma terrorífica y diabólica, hace su ingreso en el mundo cristiano con el Apocalipsis de San Juan Evangelista.

Se inicia a partir del siglo XI un proceso de sistematización dogmática de la figura del diablo que intenta reunir tanto la teología como las representaciones sociales del período y al mismo tiempo va al socorro de las necesidades políticas en un mundo medieval que empieza a desmoronarse, dando testimonio de la lucha teológica y política, muchas veces violenta, que hace emerger poco a poco la figura de un señor terrible, que subyuga a los hombres y mujeres en la maldad.

La imagen del diablo emerge lentamente en el proceso de consolidación del poder papal y del rey como baluartes de fortaleza, capaces de resistir a un dios de la maldad cada vez más poderoso y antagonista de la paz y del orden en la cultura popular de supersticiones y paganismo.

La llegada del cristianismo a los países celtas, en el norte de Europa, contribuyó a reforzar esa imagen, parecida a la del dios Cernunnos de los griegos, consecuencia de que el cristianismo para combatir las religiones griega y romana le agrega cuernos al diablo por el dios griego Pan, una figura representada como medio hombre, medio cabra, que seduce a las jóvenes. Y le da un tridente para combatir a Poseidón, el dios griego de los mares -Neptuno para los romanos-.

De origen hebreo, la palabra “satanás” significa acusador o adversario. Sus usos más antiguos, por lo tanto, no aluden a una figura opuesta a Dios, mucho menos a alguien que personifica el mal, sino simplemente un acusador, lo que hoy se podría llamar un promotor de justicia.

Las palabras diablo y demonio son un legado de la influencia griega sobre el cristianismo. El demonio (o daimón) significa fuerza, impulso y pasó a ser identificada como fuerza negativa. El diablo (diabolos) es el divisor, el que causa división.

En cuanto a la cultura hebrea, que influye directamente a la cristiana, es el diablo, asumiendo la forma de una serpiente, quien tienta a Eva en el Génesis

En Egipto antiguo estaba el monstruo Ammut, un híbrido de cocodrilo, leopardo e hipopótamo. La cultura mesopotámica también tenía referencias a seres de facciones bestiales.

La vida humana estaba siempre bajo amenaza, la muerte era una guía constante y los moribundos se preguntaban si les esperaría la vida eterna después de la muerte o las torturas del infierno. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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