LA GRANDEZA DE ESTADOS UNIDOS
Por Michel Leidermann

Los estadounidenses mayores temen la palabra “socialismo” porque les recuerda a los “viejos enemigos” del pasado. Los estadounidenses más jóvenes temen la palabra “capitalismo” porque les recuerda a los enemigos actuales.

La grandeza de Estados Unidos no radica en un pasado remoto. La grandeza de Estados Unidos descansa en los corazones, las mentes y las acciones de los estadounidenses de cada generación que defienden lo que es correcto.

Nunca más debemos repetir los errores del pasado, pero los estadounidenses deben recordar que a los estadounidenses negros se les negaron sus derechos como ciudadanos y en algunos casos, fueron linchados durante la era de Jim Crow; o cuando a los estadounidenses de ascendencia japonesa se les quitaron sus propiedades mientras eran forzados a campos de internamiento durante la Segunda Guerra Mundial; o cuando la esclavitud era legal; o cuando los indígenas americanos fueron obligados a abandonar sus tierras y en el peor de los casos, fueron sistemáticamente exterminados siguiendo la política del gobierno.

Pero hoy vemos que el Congreso vota para derrochar el tesoro público, permitiendo que nuestras escuelas y obras de infraestructura pública se deterioren y dejando a nuestros seres queridos sin la atención médica necesaria. ¿Por qué los congresistas están tan seguros de que tienen que decapitar Medicare y la Seguridad Social para poder fiscalizar la creciente deuda nacional que pone la carga impositiva sobre los hombros de nuestros hijos y nietos?

¿Qué hace que Estados Unidos sea admirable? Estados Unidos progresa cuando nuestras escuelas, nuestros puentes y carreteras, y nuestras comunidades son dinámicas. Cuando invertimos en la educación de nuestros hijos y la salud de nuestros vecinos. Cuando protegemos Medicare y la Seguridad Social para el futuro. Cuando invertimos en investigación científica y en un medio ambiente que protege y sostiene nuestra futura subsistencia. En resumen, cuando invertimos en infraestructura, en nuestras familias, comunidades y empresas que soportan nuestra beneficiosa vida.

Seamos patrióticos e instemos a nuestros congresistas a reinvertir en nuestro país. Y si no lo hacen, debemos votar por aquellos candidatos que están comprometidos a invertir en todos los estadounidenses.

 

¿Y LOS PADRES?

Desde que el juez Anthony Kennedy de la Corte Suprema anunció sus planes de jubilación, la decisión de Roe v. Wade sobre el derecho de las mujeres al aborto está recibiendo más atención. El fallo de 1973 ha resultado en innumerables artículos, libros y decisiones judiciales a lo largo de los años, con una omisión evidente: ¿qué hay de los padres? 

¿Dónde está la preocupación por los derechos de los hombres?

Hay mucha atención sobre las obligaciones de los padres con respecto a la manutención de niños, la responsabilidad parental, etc., después de que nace un niño, pero escasa consideración por sus derechos antes del nacimiento. 

Es como si el feto perteneciera únicamente a la madre, y ¿a quién le importa el padre?

¿El concepto de “pro-vida” solo significa la voluntad de la futura madre? ¿El concepto de “pro-vida” no considera al padre sobre esto?

Me pregunto si algún padre de un embarazo interrumpido ha presentado una demanda contra la madre por abortar sin consultarlo. Aún más preocupante, además de la obvia injusticia de la situación, es la aparente falta de discusión pública sobre el asunto cuando padre está siendo ignorado con respecto a su hijo o hija por nacer.

Se necesitan dos para concebir por lo que los padres deberían tener los mismos derechos y obligaciones de las madres, antes y después del nacimiento. 

 

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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
No entiendo por qué las personas temen y/o odian a otras que son diferentes a ellos. ¿No somos todos diferentes, incluso cuando compartimos el mismo color de piel, religión, cultura o herencia?   / ver más /