MULTIMILLONARIO CONSTRUYE PISTA DE F1 EN EL JARDÍN DE SU CASA
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Cuando Alan Wilzig invita a jugar a la F1 a su casa, no espere sentarse en un sillón y competir en un juego de consola, porque este multimillonario de Wall Street fue un paso más allá y construyó una mini-pista de Fórmula 1 en su propio jardín.

Obviamente no se trata de cualquier jardín, sino del perteneciente a una mansión colonial de 150 años de antigüedad emplazada en un terreno de 245 acres ubicado en el valle del río Hudson, a unos 160 kilómetros al norte de Manhattan, Nueva York.

Además de sus negocios y actividades de filantropía, el magnate de 52 años es un fanático de los autos de carrera (posee varias decenas) y ha participado en distintas categorías de competición semi-profesional de los Estados Unidos.

La pista de su casa, con un recorrido de 1.85 kms, se realizó siguiendo las especificaciones técnicas de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y puede ser recorrida en ambos sentidos. La pista tiene un trazado de 12 metros de ancho y 9 curvas con protección contra impactos. Con un desnivel máximo de aproximadamente 24 metros, este capricho le costó al empresario unos $7.5 millones; una módica suma para alguien que vendió el banco fundado por su padre en $752 millones.

Pero no todo ha sido fácil para este banquero que fuera parte del entorno de Jordan Belfort, mejor conocido como el “Lobo de Wall Street”. Con todo el sentido común de su lado, un grupo de vecinos de la localidad de Taghkanic, Nueva York, se manifestó en contra del emprendimiento.

Además del ruido ensordecedor que los autos producen, también se presentaron argumentos en relación a la protección del medio ambiente, la calidad de vida y aspectos de seguridad general. 

Pero, a pesar de la victoria de los vecinos en las cortes municipales, la corte del estado de Nueva York decidió autorizar la construcción de la mayor pista “residencial” de automovilismo tras 2 años de espera para ver su sueño hecho realidad. 

 

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