DE MASACRE EN MASACRE
Por Michel Leidermann

El tema de la salud mental es un problema serio que combinado con el fácil acceso a las armas es una receta trágica para causar masacres.

La reciente matanza en una iglesia de Texas dejó por lo menos 26 muertos. Y claro, otra vez se pidió rezar por las víctimas, pero sin hacer nada para salvaguardar la futura seguridad de los vivos.

En este tiroteo un individuo con problemas familiares, que no tenía derecho a portar armas por sus antecedentes de violencia, entró a una iglesia a la que suelen asistir sus suegros matando e hiriendo a 26 congregados allí, incluyendo familias completas y niños. Siguió una persecución vehicular por dos vecinos, uno de ellos armado y al final el homicida se quitó la vida.

Algunos activistas en favor de las armas dicen este incidente mostró su teoría de que una persona “buena” armada, neutralizó al “malo”, evitando un daño mayor. Este es un pobre argumento sobre un tiroteo que posiblemente no habría ocurrido en un país con un estricto control de armas.

El presidente Donald Trump está en lo cierto cuando habla del pistolero con “serios problemas mentales, que también ocurre en otros países”. La diferencia es que, en esos países, este tipo de incidentes no es prevalente porque no hay armas por doquier. Estados Unidos es donde hay el mayor número de armas en manos de individuos privados, incluyendo automáticas y semi automáticas.

El tema de la salud mental es un problema serio que hasta hace poco no se consideraba grave y que, combinado con el fácil acceso a las armas, permite frecuentes masacres.

Lo peor es que el argumento de la salud mental es utilizado en estos casos para desviar la atención de las armas, a los individuos, para sustentar la teoría de que las armas no matan, sino las personas.

En realidad, sin un arma habría muchos menos asesinos y menos víctimas. 

Lo inaceptable es que Trump hable de la salud mental cuando sus propuestas de presupuesto federal reducían en cientos de millones de dólares los servicios a estos pacientes mentales.

A la Casa Blanca y al Congreso les cabe la responsabilidad de estas tragedias por haber derogado una norma del gobierno Obama que prohibía a una categoría de discapacitados mentales comprar armas de fuego.

Los proyectos de ley que financian el tratamiento de la salud mental para reducir la violencia de las armas han fracasado precisamente en el Congreso, por la influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

El debate sobre la prohibición de la controversial culata de rifle usada por el asesino que anteriormente mató a 59 personas y dejó cientos de heridos en un concierto en Las Vegas ya desapareció de la agenda legislativa. Una maniobra del NRA, respaldada por los legisladores republicanos.

Son una tragedia las matanzas de Las Vegas, de Orlando, de Texas y las que vayan a ocurrir. Parecería que sólo queda rezar para que se controlen las armas de fuego ya que no habrá cambios sobre la posesión de armas. Es mejor orar por eso, que por los próximos muertos.

MASACRES: Entre 1982 y noviembre de 2017 ocurrieron 91 masacres por armas de fuego. ¿Raza de sus ejecutores? 51 blancos. 15 afroamericanos. 7 asiáticos. 7 latinos. 3 nativo-americanos. 8 de otras razas. 

 

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Michel Leidermann
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