RACISMO EN AMÉRICA
Por Michel Leidermann

A lo largo de su historia, América se ha considerado en gran medida una nación de anglo-protestantes blancos, de habla inglesa, lo que algunos llaman a el “grupo étnico nacional”. El nativismo, un sentimiento nacionalista durante los períodos de cambio demográfico, alimenta el miedo, la ira y el resentimiento.

A mediados de la década de 1840, un gran número de católicos irlandeses (y alemanes) comenzaron a llegar poniendo en peligro la visión de una nación unificada. Impulsados ​​por la devastadora hambruna de los años 1830-40, cerca de1,3 millones de católicos irlandeses llegaron en la década 1846-55; otro medio millón llegó en cada una de las próximas cuatro décadas. 

Los nativos estadounidenses despreciaron su comportamiento antisocial y su catolicismo provocó el mayor resentimiento y en ese momento no estaba claro si los irlandeses eran o no “blancos”.

La última gran ola de inmigración blanca ocurrió a comienzos del siglo XX, cuando más de 23 millones de inmigrantes, principalmente de Europa oriental, meridional y central, llegaron entre 1880 y principios de los años 20. Sin embargo, la mayoría no hablaba inglés y según el pensamiento del día, la mayoría eran “no blancos”. Se hablaba de la tez “morena” de los italianos y de los extraños rasgos faciales de los judíos que provenían de Europa del Este. 

La entrada masiva de italianos y judíos, junto con la menor pero significativa inmigración de eslavos y polacos, y en el Oeste, de chinos, japoneses y mexicanos, llevó a los intelectuales de principios del siglo XX a denunciar lo que consideraban “suicidio racial”. Algunos abogaban por un sistema integral del gobierno para eliminar a los indeseables.

En la Gran Depresión de los años 30 tantos estadounidenses se vieron envueltos en la pobreza, que las diferencias entre etnias y clases comenzaron a disminuir. Los matrimonios interraciales se hicieron más frecuentes y las lenguas del Viejo Mundo perdieron terreno.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos surgió con la economía más fuerte del mundo, y se esforzó por construir una clase media americana (blanca) mediante programas que alentaban a los jóvenes a ir a la universidad y las parejas casadas a comprar casas en los suburbios. Sin embargo, los beneficios en última instancia tuvieron el efecto de exacerbar las diferencias socioeconómicas entre negros y blancos.

En la década de 1960, los movimientos de liberación, alimentados por la guerra de Vietnam, sacaron a los negros, chicanos, nativos americanos, mujeres y gays de las sombras e introdujeron la idea de la diversidad. 

En 1980, Ronald Reagan fue elegido presidente en una especie de “contrarreforma” y una reafirmación de los valores “tradicionales”, oponiéndose a cuestiones como la acción afirmativa, el aborto, los derechos de los homosexuales, el control de armas y la Enmienda de Igualdad de Derechos. Para esta época, la mayoría de los hijos de inmigrantes eran estadounidenses de tercera o cuarta generación.

En la era de Donald Trump aparece de nuevo una afirmación de la identidad blanca, como lo demuestra su llamamiento a “volver a hacer grande a América”. La ira blanca basada en los cambios culturales percibidos que benefician a los negros y a los latinos, parece ser la principal fuerza que impulsa las relaciones raciales hoy en día.

Las relaciones raciales en 2017 están estranguladas por las percepciones erróneas y un sentido excesivo de derechos entre millones de estadounidenses blancos. Sin embargo, antes de pasar a convertirse en la minoría étnica, millones de blancos están haciendo saber que no se van a ir sin una pelea. 

 

Edición de esta semana
MARÍA MENESES
María Meneses confía en la idea de que Estados Unidos cumplirá con sus promesas a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente por sus padres, cuando aún eran niños, y a quienes el ex presidente Barack Obama dio la oportunidad de crecer como personas y contribuir positivamente al país.   / ver más /
Arkansas tiene una población inmigrante pequeña pero creciente. En 2015, 142.841 inmigrantes (personas nacidas en el extranjero) comprendían el 4,8% de la población dividida en 63,803 mujeres, 67,229 hombres y 11,809 niños. Sus principales países de origen fueron México (38.1%), El Salvador (12.8%), India (6.7%), Guatemala (4%) y China (3.6%).   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Hace un año la elección presidencial dio como ganador al republicano Donald Trump. El proceso y el resultado, más allá de quién salió victorioso, dejó reflexiones y dudas sobre nuestra democracia.   / ver más /