CRIMEN Y CASTIGO

No es difícil ver por qué el crimen es parte de la agenda política. Los asesinatos aumentaron en todo el país en 2020 y aumentaron aún más en 2021, y ya en 2022 se presagia una frecuencia aun mayor, aunque no sabemos por qué. Una explicación probable es el estrés causado por la pandemia que, entre otras cosas, provocó un gran aumento de la violencia doméstica, y claro la facilidad con la que se consiguen armas...

A pesar del aumento reciente, la tasa general de homicidios todavía está muy por debajo de su tope en 1991. Pero el aumento de la delincuencia es real y la preocupación de los ciudadanos es comprensible.

Sin embargo, debemos analizar algunos conceptos erróneos generalizados.

Primero, debemos superar la idea de que el crimen es principalmente un problema de la gran ciudad, una idea que todavía está presente, aunque hace mucho que dejó de ser cierta.

Por ejemplo, Nueva York es notablemente segura, no solo en comparación con otras grandes ciudades sino también en comparación con pueblos pequeños y áreas rurales. En particular, la ciudad de Nueva York (18,867,000 residentes) tiene una tasa de homicidios sustancialmente más baja que la de Ohio (11.760.000 residentes) en su conjunto.

Otro concepto erróneo es la idea de que el aumento de la delincuencia tiene que ver con la inmigración, un engaño especialmente sobre la delincuencia por los inmigrantes, una demagogia que parece funcionar mejor en lugares con muy pocos inmigrantes.

Sería útil si supiéramos qué causó que el crimen cayera tanto entre principios de la década de 1990 y mediados de la década de 2010, una disminución que fue acompañada cada año por encuestas de Gallup que mostraban que generalmente una gran mayoría de estadounidenses que afirmaban que el crimen iba en aumento.

También necesitamos conocer un esclarecimiento de la ola de delitos de 2020-21. Pero al igual que la baja anterior, fue prácticamente general en todo el país, y afectó por igual a estados y ciudades dirigidos por republicanos conservadores, centristas y demócratas liberales.

Así que quejarse del crimen es fácil, pero acabar con él es difícil.

Una cosa que podría ayudar es una mejor vigilancia; la evidencia disponible sugiere que las sentencias severas para criminales convictos no hacen mucho para disuadir el crimen, pero sí lo hace una mayor probabilidad de ser arrestado.

Así que “desfinanciar a la policía” es un eslogan estúpido (y políticamente destructivo); probablemente necesitemos dedicar más, no menos, recursos a la aplicación de la ley. Pero también necesitamos policías que hagan su trabajo (en la masacre en Uvalde, no lo hicieron). 

Si el miedo a la delincuencia es un problema real, también lo es el miedo de los grupos minoritarios a ser abusados ​​por las personas que se supone que deben protegerlos, y no podemos simplemente confiar en que la policía siempre hará lo correcto.

Ayudaría mucho si los criminales no estuvieran equipados con armas automáticas y semiautomáticas y chalecos antibalas, todos de grado militar, y en muchos casos más potentes que los de las fuerzas del orden y entonces tener a todos los demás, ciudadanos respetuosos de las leyes, fuertemente armados, no es la respuesta. 

Sin duda, el crimen y las armas, serán temas importantes en las elecciones intermedias de noviembre. Pero mi temor es que serán nuevamente los políticos que en sus campañas solo hablarán fuerte, los mismos que no hicieron nada y no harán nada si son elegidos o reelegidos… 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Aunque a menudo se le llama crisis, lo que está sucediendo en la frontera entre Estados Unidos y México es con mayor precisión una tragedia una vergüenza nacional y una violación de los derechos humanos.   / ver más /