SEAN CONNERY: LA FASCINANTE VIDA DEL HOMBRE QUE DEFINIÓ A OO7 JAMES BOND
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El destacado actor británico Sean Connery, quien interpretó al legendario James Bond en siete películas, murió el sábado 31 de octubre a la edad de 90 años.

Fue el primero que llevó el papel del agente 007 a la gran pantalla, apareciendo en 7 filmes de la saga. La crítica cinematográfica lo calificó en varias oportunidades como el mejor actor que ha interpretado al agente 007 en la franquicia.

Para muchos, la actuación de Sean Connery como James Bond fue insuperable. Simpático, pero de corazón frío, su interpretación del agente 007 fue extremadamente fiel al Bond de la Guerra Fría que se describe en los libros creados por el novelista inglés Ian Fleming.

Y es que saltó a la gran pantalla con “licencia para matar”. Se movía exactamente como una pantera, con mucha hambre y buscando presas: “Mi nombre es Bond, James Bond”.

Durante su carrera artística, que duró varias décadas, ganó un Oscar, dos premios Bafta y tres Globos de Oro.

Connery también es conocido por sus papeles en películas como The Hunt for Red October (“La caza del Octubre Rojo”), Indiana Jones and the Last Crusade (“Indiana Jones y la última cruzada”) y The Rock (“La Roca”).

Pero mientras que el héroe literario creado por Ian Fleming fue a la prestigiosa escuela Eton, en el sur de Inglaterra, el pasado de Connery no incluía ni autos veloces y sofisticados, ni mujeres hermosas ni martinis.

Hijo de un obrero católico y de una empleada doméstica protestante, Thomas Sean Connery nació en el área de Fountainbridge, en Edimburgo, Escocia, el 25 de agosto de 1930.

La familia de su padre había emigrado de Irlanda en el siglo XIX, mientras que los orígenes de su madre se remontaban a los hablantes de gaélico en la isla de Skye, en el norte de Escocia.

Fountainbridge era una zona bastante decadente de Edimburgo. Allí Connery se crió en una habitación de un barrio pobre, con baño compartido y sin agua caliente.

Dejó la escuela a los 13 años y trabajó repartiendo leche, puliendo ataúdes y colocando ladrillos antes de unirse a la Royal Navy, la rama naval de las Fuerzas Armadas británicas. Tres años después, dejó el servicio tras padecer de úlcera péptica.

En Edimburgo, se ganó la reputación de “hombre duro”. Cuando seis pandilleros intentaron robarle el abrigo Connery los confrontó, y ganó la pelea tal como lo haría siempre en su papel como James Bond.

Sean Connery se ganaba la vida de cualquier forma que podía. Conducía camiones, trabajaba como salvavidas y posaba como modelo en el Edinburgh College of Art.

Connery era un aficionado al fútbol y fue lo suficientemente bueno como para llamar la atención del entonces entrenador Matt Busby, quien le ofreció un contrato de cerca de US$30 a la semana en el Manchester United.

Pero, trabajando en un teatro local, el mundo de la actuación ya comenzaba a seducirlo, por eso decidió que la carrera de futbolista era potencialmente demasiado corta y optó por probar su suerte en el escenario.

Fue, según diría más tarde, “una de las movidas más inteligentes (que realizó)”.

Y pasaba su tiempo libre haciendo fisiculturismo. En 1953, participó en la competencia Mr. Universe en Londres y estando en la ciudad escuchó que había plazas en el coro de una producción del musical South Pacific.

El actor estadounidense Robert Henderson alentó a Connery a que se educara. Le prestó obras de Ibsen, Shakespeare y Bernard Shaw, y convenció a Connery de que tomara lecciones de elocución.

Connery hizo la primera de muchas apariciones como extra en la película Lilacs in the Spring (“La reconciliación”), estrenada en 1954. También interpretó roles menores en la televisión, incluyendo un gánster en un episodio del drama policial Dixon of Dock Green, de la BBC.

Y luego vino Bond. Los productores Cubby Broccoli y Harry Saltzman habían adquirido los derechos para filmar las novelas de Ian Fleming y estaban buscando un actor para interpretar al agente 007.

Se consideró a actores como Richard Burton, Cary Grant y Rex Harrison, e incluso al expresentador de la BBC Peter Snow. Fue la esposa del productor Cubby Broccoli, Dana, quien convenció a su esposo de que Connery tenía el magnetismo y la química sexual para el papel.

El director Terence Young tomó a Connery bajo su tutela y lo llevaba a restaurantes lujosos y casinos; enseñándole a comportarse como James Bond lo haría, todo con el fin de que ese escocés ligeramente torpe lograra hacerse pasar por un agente secreto afable y sofisticado.

Pero Connery hizo suyo el personaje, mezclando crueldad con ingenio. Las escenas de acción y sexo, combinadas con lugares exóticos fueron una fórmula ganadora.

La primera película, Dr. No, reunió una gran cantidad de dinero en taquilla. Incluso en el extranjero logró un gran éxito. Le siguieron rápidamente otros éxitos: From Russia with Love (“Desde Rusia con Amor”) en 1963, Goldfinger en 1964, Thunderball (“Operación Trueno”) en 1965 y You Only Live Twice (“Sólo se vive dos veces”) en 1967.

Fue un trabajo agotador y a veces, peligroso. En un momento, lo arrojaron a una piscina llena de tiburones con sólo una pantalla de polimetilmetacrilato que lo protegía. Cuando una de las criaturas logró atravesarla, Connery hizo la más rápida de las retiradas.

Cuando completó You Only Live Twice, Connery ya estaba cansado de los papeles de Bond y temía que lo encasillaran. Rechazó actuar en On Her Majesty’s Secret Service (“Al servicio secreto de su Majestad”) y el actor australiano George Lazenby obtuvo el rol, pero recibió tantas críticas, la mayoría no tan positivas, que no quiso participar en otro film. 

Finalmente lograron convencer a Connery de que regresara como el agente 007 en Diamonds Are Forever en el año 1971, cediendo a la demanda del actor de que le pagaran la cifra récord de US$1,25 millones.

Connery utilizó ese dinero para establecer el Scottish International Education Trust, que apoya las carreras de artistas emergentes de su natal Escocia. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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