POLICÍAS SON ENTRENADOS A DISPARAR LAS VECES NECESARIAS PARA FRENAR A UN SOSPECHOSO
PERO NO RECIBEN SUFICIENTE ENTRENAMIENTO EN APREHENSIÓN FÍSICA QUE PODRÍA PREVENIR LA PÉRDIDA DE VIDAS  
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Cuando los policías creen que un sospechoso podría hacerles daño o matarlos, por lo general están entrenados para disparar tantos tiros como sea necesario para frenar al sospechoso.

Los disparos solo duran unos segundos. Pero las preguntas sobre si la cantidad de disparos que hicieron los policías estaba justificada, o si ese sospechoso representaba una amenaza mortal para un agente, continúan mucho después de que el sospechoso resulte herido o muerto.

Desde el asesinato de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis, Minnesota, los departamentos de policía han tenido que responder a las protestas que continúan por la brutalidad policial y el racismo sistémico en todo el país.

Desde el 23 de agosto la atención está puesta en la policía de Kenosha, Wisconsin, por los dispararos a Jacob Blake, un hombre negro de 29 años y padre de tres hijos, que recibió 7 balazos mientras sus hijos miraban desde su auto. Blake se encuentra en estado grave en un hospital local y paralizado de la cintura para abajo.

Durante mucho tiempo, los departamentos de policía han sido cuestionados sobre por qué los agentes disparan tantos tiros contra los sospechosos. Los tiroteos policiales no son una ciencia, generalmente son situaciones de alto estrés en las que la adrenalina se apodera de la respuesta de un agente, pero algunos factores explican por qué los policías disparan tantas veces.

La respuesta típica es que los agentes disparan hasta que acaban con la amenaza, usando fuerza letal sobre un sospechoso que perciben como una amenaza inminente de muerte o daño corporal para ellos u otras personas. 

Durante su entrenamiento, se les instruye que usen la fuerza hasta que esa persona ya no represente una amenaza. El número de disparos necesarios depende de las circunstancias.

Si los agentes necesitan usar fuerza letal, por lo general están entrenados para no detener los disparos y hacerlo en rápida sucesión. Tomarse un momento para evaluar la condición del sospechoso al que le están disparando, podría darle tiempo a este para hacerles daño a ellos o a otros.

Y legalmente, la cantidad de disparos que disparan los policías a menudo no importa. Según la Cuarta Enmienda, los agentes deben haber tenido motivos para creer que el sospechoso al que dispararon era una amenaza que podría matarlos o causarles un gran daño corporal. El tribunal determina después si el policía fue razonable al hacer esa evaluación, no si el número de disparos fue razonable.

Los numerosos disparos pueden atribuirse al llamado «fuego de reacción» o «fuego reflejo», que ocurre cuando un agente dispara a un sospechoso, por lo que uno o más agentes comienzan a disparar también, incluso si no han percibido inmediatamente al sospechoso como una amenaza.

Sin embargo, esto puede crear confusión. Los policías pueden confundir los disparos de otro agente con los disparos del sospechoso, lo que podría hacer que continúen disparando innecesariamente.

La precisión de los tiros varía según lo cerca que esté un agente de un sospechoso, pero los datos muestran que a menudo no son precisos. También son entrenados a apuntar a la “mayor masa” del sospechoso, es decir el torso, por ser un blanco más fácil de impactar. 

Un estudio de 2019 del Departamento de Policía de Dallas encontró que en más de 130 tiroteos, los agentes dieron en sus objetivos el 35% del tiempo. La mayoría de sus tiros fallaron. 

La ansiedad y la adrenalina de un incidente de fuerza letal de alto estrés pueden nublar el juicio de los policías y puede llevar a que algunos disparen una cantidad innecesaria de tiros. 

En circunstancias en las que los policías no saben si un sospechoso está armado, la falta de esa certeza podría hacer que dispare fatalmente a una persona desarmada.

Muchos agentes no recuerdan cuántos disparos hicieron cuando fueron entrevistados inmediatamente después de un tiroteo.

El tipo de arma de fuego que usa un policía también puede vincular la cantidad de tiros que disparan. Si están usando el arma semiautomática típica, pueden hacer hasta 15 tiros en rápida sucesión.

Los policías están entrenados en el uso de la fuerza más que casi cualquier otra habilidad y a menudo no reciben suficiente entrenamiento en aprehensión física o «técnicas de manos vacías» que podrían prevenir la pérdida de vidas sin tener que recurrir a un arma de fuego. 

 

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