EL CONEJO Y LOS HUEVOS DE PASCUA
Hacen las delicias de los niños
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El conejo de Pascua es un personaje que según la leyenda trae canastas llenas de huevos de colores y dulces a los hogares de los niños.

Aunque sus orígenes no están muy definidos, se supone que la elección del conejo se debe a su prolífica capacidad de procreación, de gran valor simbólico en una temporada de las fiestas de la primavera entre los pueblos del norte de Europa, dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno.

Su uso se remonta a pueblos antiguos del norte europeo, que veían en la liebre un símbolo: sus fuertes patas traseras le permiten moverse siempre hacia arriba con facilidad, mientras que sus débiles patas delanteras le dificultan el descenso.

Desde antes de Cristo, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril. 

En alusión a esa diosa, en algunos países centroeuropeos a la festividad de Pascua se la denomina “Easter”. 

Dentro de esta tradición, existía una leyenda alemana en la que una mujer pobre, incapaz de ofrecer dulces a sus hijos, escondió en el jardín huevos decorados. Los niños, al ver a un conejo, creyeron que había puesto los huevos. Desde entonces, los niños fabricaban un nido que se encontraba en el jardín a la espera de los huevos del conejito de Pascua, que se llena durante la noche.

Otro posible origen del conejo de Pascua sería Sajonia, donde se honraba a la diosa Eostre en primavera. La liebre es el animal emblemático de la diosa, y se mantuvo asociada con la Pascua. Del mismo modo, en las tradiciones celtas y escandinavas, la liebre era el símbolo de la diosa madre. ​

Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia Católica prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma por considerarlo equivalente a la carne, y por ello la gente los cocía y los pintaba y protegiéndolos con una capa de cera para diferenciarlos de los frescos y poder consumirlos el día de Pascua de Resurrección. 

Con el tiempo, estas tradiciones se incorporaron a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de Pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.

El huevo ha simbolizado desde hace miles de años la vuelta a la vida. En la mitología antigua estaba representado con el ave Fénix.

En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales en la Edad Media era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. 

El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces o moneda, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman. 

En el norte de México huevos rellenados de confeti, conocidos como cascarones, son decorados y cubiertos con papel. 

 

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