NO HAY RIÑONES PARA TODOS, PERO…
Por Michel Leidermann

Cada año, demasiados riñones recuperados de donantes fallecidos, no son trasplantados a pacientes. Terminan en incineradores de desechos médicos. El año pasado, 4.720 personas murieron a la espera de trasplantes de riñón. Mientras tanto, 2.644 riñones fueron descartados.

Algunos de estos riñones tenían problemas que los hacían no aptos para trasplante. Pero muchos no pudieron ser trasplantados debido a que el sistema de asignación de órganos, es ineficiente y anticuado.

En estos momentos la lista de espera para un trasplante de riñón es de 93.702 personas. El sistema no está salvando o mejorando vidas como podría.

Un comité que supervisa los trasplantes de riñón propuso una serie de cambios inteligentes para mejor adjudicar 14.700 riñones de donantes fallecidos. Bajo este plan, el 20% de los riñones (los riñones que se espera duren más tiempo) se donaría a los candidatos con una esperanza de vida más larga después de un trasplante. Normalmente los pacientes más jóvenes.

Esta propuesta es un cambio significativo del sistema actual, que en general ubica a los pacientes en la cola y a esperar su turno. Dependiendo de donde se vive en el país otras variables, la espera puede ser de 2 a 10 años.

Este cambio todavía inclina la balanza a favor de algunos pacientes más jóvenes. Sin embargo, todavía será posible que algunos pacientes entre los 40 y 50 años puedan obtener los órganos o seguir siendo elegibles para un trasplante. En un mundo más justo, habría suficientes riñones para todos. Pero no los hay. Este cambio trata de aprovechar al máximo los años que un riñón funciona dentro del cuerpo de alguien, sin enjuiciar cómo un trasplantado usa ese tiempo.

Miles de personas se encuentran en lista de espera para un trasplante renal. Todos los días, todas las semanas, por el retraso de los funcionarios, personas mueren esperando.

La junta que supervisa los trasplantes puede-y debe-hacer estos cambios prontamente.

 

ARKANSAS: POBRE Y GORDO

Uno de los informes de fin de año (2019) viene de la Fundación para la Salud de Estados Unidos, sobre el alza de las tasas de obesidad (35%) en la nación. Los ojos no mienten, la gente realmente está engordando, especialmente en el Sur.

West Virginia y Mississippi encabezan la lista, con 39,5% de su población en la categoría de obesos, seguidos de cerca por Alabama, Tennessee y Luisiana.

La tentación de regodearse en detrimento de nuestros vecinos, sólo duró hasta darse cuenta de que los residentes de Arkansas están en el tercer lugar con una tasa de obesidad del 37.1%. (Colorado, fue el estado más delgado con 19,8%, y el único por debajo del 20%.)

La parte interesante del estudio, sin embargo, fue la fuerte correlación entre la obesidad y las tasas de pobreza. Quizá por primera vez en la historia, ser pobre significa comer mucho más que muy poco y tener una ingesta diaria de calorías demasiado alta y no demasiado baja.

En los afluentes EE.UU., no es el hambre lo que nos acecha, sino mucha grasa y manteca en las líneas de buffet y en los restaurantes de comida chatarra con ventanillas para llevar.

Lo que probablemente nunca se nos ocurrió, es que la “guerra contra la pobreza” algún día podría convertirse en una guerra contra Kentucky Fried Chicken y los Big Macs. 

La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer. 

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

Edición de esta semana
NIÑO CON DISCAPACIDADES ESPECIALES ES SUPUESTAMENTE GOLPEADO POR ASISTENTE DE MAESTRO EN LA ESCUELA SECUNDARIA “CLOVERDALE” 
Por Michel Leidermann
Según lo denunció María Alba, la madre, a su hijo Juan Pablo Méndez Alba de 12 años de edad que asiste a la Cloverdale Middle School en Little Rock, fue agredido físicamente por un maestro del plantel y dice que el incidente fue grabado por dos cámaras de video.   / ver más /
Fotografías por Jimenez Imagery   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El gobierno federal asiste, con vivienda y alimentos a varios de los 46,2 millones de pobres de EE.UU., pero la educación y la salud son cada vez más esquivas   / ver más /