POR QUÉ ES BUENO SUBIR LOS SUELDOS
Por Michel Leidermann

Antes, muchos economistas pensaban en el mercado laboral era algo similar al resto de los mercados, donde los precios de las distintas clases de trabajo —es decir, las tasas salariales — estaban determinados por la oferta y la demanda. Así que, si los salarios de muchos trabajadores se han estancado o reducido, debe de ser porque la demanda de sus servicios se está reduciendo.

En concreto, la opinión general era que el aumento de la desigualdad salarial se debía a los cambios tecnológicos incrementando la demanda de trabajadores calificados y con la llegada de robots, desvalorizando el trabajo poco calificado. Y no había mucho que las políticas económicas pudieran hacer para modificar esa tendencia, aparte de ayudar a los trabajadores con salarios bajos mediante subvenciones como ser las rebajas sobre el impuesto de la renta.

Todavía escuchamos a analistas que no se han puesto al día invocar esta historia como si fuese una verdad evidente. Pero el razonamiento de que el “cambio tecnológico condicionado por la cualificación” es la causa principal del estancamiento salarial se ha venido abajo en gran medida. En particular, un nivel elevado de formación no es ninguna garantía de ingresos más altos; por ejemplo, los sueldos de quienes acaban de licenciarse en la universidad, ajustados según la inflación, llevan 15 años sin subir ni bajar.

Mientras tanto, lo que sabemos acerca de la fijación de los salarios se ha visto transformado por una revolución intelectual —y no es exageración— propiciada por una serie de estudios sobre lo que sucede cuando un Gobierno modifica el salario mínimo.

Subir el sueldo mínimo no tiene por qué reducir la cantidad de puestos de trabajo ¿Cómo es esto posible? Hay varias respuestas, pero la más importante probablemente sea que el mercado laboral no es como el mercado de, por ejemplo, el trigo, porque los trabajadores son personas. Y como son personas, se obtienen beneficios importantes, incluso para el empresario cuando se les paga más: tienen la moral más alta, cambian menos de trabajo y son más productivas. Estos beneficios compensan en gran medida el efecto directo del aumento del costo de la mano de obra, así que elevar el salario mínimo no tiene por qué reducir la cantidad de puestos de trabajo.

La conclusión más evidente de esta revolución intelectual es, lógicamente, que debemos aumentar el salario mínimo. Pero hay también otras consecuencias más generales: si tomamos en serio las conclusiones de los estudios sobre el salario mínimo, nos daremos cuenta de que dicho salario no es importante solo para los trabajadores peor pagados.

Porque los empresarios siempre se enfrentan a los pros y contras de seguir una estrategia de sueldos bajos o de sueldos altos, por ejemplo, entre el modelo tradicional de Walmart (pagar tan poco como sea posible y aceptar que los trabajadores cambien muy a menudo y tengan baja la moral) y el modelo de Costco (sueldos y beneficios más altos que traen consigo una mano de obra más estable). Y hay muy buenos motivos para pensar que las políticas públicas pueden, de distintas formas a estimular a más empresas a optar por la estrategia de los buenos sueldos.

 

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Edición de esta semana
GOBERNADOR FIRMA LEYES QUE PERMITEN LICENCIAS DE ENFERMERÍA Y MATRICULA UNIVERSITARIA ESTATAL A BENEFICIARIOS DE DACA 
Por Michel Leidermann
La legislatura de Arkansas finalmente aprobó dos proyectos de ley que benefician a jóvenes DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y el miércoles 10 el gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, las firmó para entrar en vigencia de inmediato en todo el Estado.   / ver más /
Por Michel Leidermann El gobernador republicano de Arkansas, Asa Hutchinson, dijo a reporteros el miércoles 10, que planeaba firmar un proyecto de ley del Senado SB411 contra el estado de “ciudad santuario” y aprobado por los legisladores el último día de la sesión legislativa, a pesar de su preocupación de que una disposición dentro de la ley podría conducir al más perfilamiento racial.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El proyecto de ley SB 411 de Arkansas contra las “ciudades santuario”, es un ataque dirigido principalmente a Little Rock, que no es una ciudad santuario. Fue aprobado por la legislatura republicana de Arkansas y promulgada por el gobernador Asa Hutchinson   / ver más /