Felipe Calderón es el nuevo presidente constitucional de México
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Calderón asumió en una inusual y simbólica ceremonia el viernes 1 por la madrugada
Felipe Calderón, quien asumió en una inusual y simbólica ceremonia la presidencia el viernes 1 por la madrugada, preparándose para dirigirse al Congreso para tomar la protesta o juramento de rigor y empezar su gobierno de seis años con una marcada política neoliberal.
El presidente saliente Vicente Fox adelantó la ceremonia de entrega de mando haciéndola en el primer minuto del viernes 1 de diciembre y Calderón puso inmediatamente en funciones a sus ministros de la seguridad nacional, por lo que el nuevo presidente contaba con el respaldo pleno de las fuerzas armadas.
En lo que se describió como “una ceremonia simbólica”, Fox entregó la insignia del cargo _una banda_ a un militar para que la lleve al Congreso.
De acuerdo con el protocolo para la ceremonia de protesta, se establece que el presidente saliente debe retirarse la banda y entregarla al presidente del Congreso, quien a su vez la ofrece al mandatario entrante quien se la colocará en el pecho con ayuda de uno de sus guardias.

Entró por la puerta de atrás del congreso para protestar la presidencia constitucional

Primero dijeron que no lo dejarían entrar a San Lázaro. Luego que aunque entrara, no podría usar la tribuna. Y que si la usaba, no lo dejarían protestar. Pero Felipe Calderón Hinojosa tomó protesta como presidente de México mientras los diputados del PRD levantaban el puño en el aire y gritaban “¡Sufragio efectivo, no imposición!”
Después de más de tres días de tener la tribuna tomada, legisladores del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática protagonizaron la que sería la trifulca final por el control del principal espacio del Congreso.
Ante la imposibilidad de controlar la tribuna, los perredistas dejaron sus lugares y crearon una nueva estrategia. “Si entra, no va a ser por la puerta principal; va a entrar por la puerta de atrás, como entran los ladrones”, explicaron los legisladores
Así pues tomaron cinco de las seis entradas al salón de sesiones del Palacio Legislativo: la principal y cuatro laterales, dejando descubierta únicamente la posterior, que lleva a la parte de atrás de las banderas que sirven de fondo a la tribuna.
La toma de las entradas puso nerviosos a los panistas. Si no podía entrar nadie, incluidos sus legisladores o los del PRI, no se reuniría el quórum suficiente para iniciar la sesión.
En tanto, afuera del recinto llegaban los autobuses que traían a los invitados: presidentes de otros países, algunos empresarios, gobernadores, funcionarios del gobierno entrante y saliente. Todos ellos tenían un lugar en los dos pisos de galería del recinto; hacia allá los dirigieron y desde ahí presenciaron el espectáculo por venir.
Los diputados del PRI entraban a San Lázaro portando corbata roja y ondeando banderitas de México. Los del PAN procuraron ponerse una corbata azul; el partido Convergencia llevó su distintivo naranja y más allá se veía a Jorge Emilio González, el “niño verde”, con una corbata del mismo color.
Pero las puertas estaban tomadas y el tiempo pasaba. Los priístas decidieron entonces entrar por la puerta de atrás, y al PAN le volvió el alma al cuerpo. “¡Tenemos quórum!”, gritaron las diputadas. La sesión podría dar inicio.
Mientras los legisladores tomaban su lugar los gritos se encimaban. “¡México, México!”, era el coro de los panistas. “¡Obrador, Obrador!”, respondía el PRD. Atrás de la tribuna, decenas de elementos del Estado Mayor Presidencial se apostaban entre la entrada y el podio: Calderón entraría por ahí.
La hora programada era a las 10:00 a.m. A las 9:47, inesperadamente, Felipe Calderón salió con una sonrisa tensa de atrás de las banderas junto a Vicente Fox quien cargaba la banda presidencial doblada.
En dos segundos Calderón ya tenía extendida la mano. Los perredistas hacían sonar silbatos para que no se oyera su voz y le gritaban “¡espurio!”, mientras el Presidente protestaba guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan. El presidente del Congreso, Jorge Zermeño, le colocó la banda presidencial. Calderón ahora sonreía relajado.
El Himno Nacional logró que los gritos cesaran y que todos cantaran al unísono: Calderón sonriente; los perredistas con un puño alzado al aire unos, con la “V” de la victoria otros. El nuevo Presidente salió por donde entró, por la puerta de atrás. Eran las 9:52.

Presidente Calderón llama al diálogo en el Auditorio Nacional

El nuevo presidente Felipe Calderón Hinojosa, en su primer mensaje a la nación, convocó a un diálogo con todas las fuerzas políticas del país para privilegiar la paz social y el desarrollo económico de los mexicanos.
“Reitero formalmente mi invitación a un diálogo con todas las fuerzas políticas. Por el bien de México, este diálogo no puede esperar”, exhortó el primer mandatario de la nación.
Ante cientos de invitados especiales en un evento efectuado en el Auditorio Nacional, tras rendir protesta en el Congreso en un ambiente incómodo, comentó que sostendrá comunicación “con quien esté dispuesto a dialogar”. Y añadió: “Construiré con quien quiera construir”; pero advirtió: “Siempre sabré gobernar para todos”.
Calderón planteó entonces: “Si hay que cambiar las reglas, cambiemos las reglas; hagámoslo para adecuarlas a los nuevos tiempos que vivimos”. Y garantizó que él estará siempre en disposición para “fortalecer la democracia y abrir caminos diferentes para entendernos, tomar decisiones y resolver los conflictos”.
Hizo hincapié en que más que los intereses de grupo, hay “una ciudadanía decidida a trabajar, que lo hace todos los días al buscar el sustento para su familia”, por lo que “con ellos y por ellos, con los ciudadanos y por los ciudadanos vamos a trabajar”.
Aclaró que la solución a los problemas debe buscarse por “la vía de la paz y de la legalidad, dentro del marco de las leyes e instituciones que nos hemos dado los mexicanos y no fuera de él”. Ello, porque, en su opinión, la política no es una batalla en la que “un partido gana y otro pierde”, sino la colaboración entre “partidos, poderes y ciudadanos para mejorar las condiciones de vida de la gente”.
Dijo estar agradecido del voto de “los mexicanos, sin excepción, que confiaron en la democracia”. Y a quienes votaron por él les ofreció: “Sabré cumplir con su mandato”.
A quienes votaron por otras opciones, Calderón les prometió: “No ignoraré las razones ni las causas de su voto, y les pido que me permitan ganarme con hechos su confianza”.
Calderón consideró que “México vive momentos de tensión entre las principales fuerzas políticas”. Recalcó que está consciente de la “seriedad de nuestros distanciamientos”, y que asume “plenamente la responsabilidad que me corresponde para resolverlos y reunificar a México”.
Dijo que en su gobierno el fin central consistirá en que “las instituciones públicas sirvan a los ciudadanos para que vivamos mejor”.
Luego del llamado al diálogo, el presidente explicó el proyecto de su gobierno. Reconoció que en la actualidad “la delincuencia pretende atemorizar e inmovilizar a la sociedad y al gobierno”, convirtiéndose en “el principal problema en estados, ciudades y regiones enteras”.
Una de las tres prioridades de su administración, informó, “es precisamente la lucha por recuperar la seguridad pública y la legalidad”. En este esfuerzo adelantó que las corporaciones responsables de la seguridad pública requieren “transformaciones profundas para incrementar sustancialmente su eficacia”.
Anotó que los resultados que estas instituciones deberán entregar a la población son “vitales para recuperar la fortaleza del Estado y la convivencia social”, y garantizar “espacios públicos para nuestros hijos y no territorio para los delincuentes, no impunidad, no abuso de los poderosos, justicia para todos”.
Por lo anterior, Calderón instruyó al gabinete de seguridad a que “en un plazo no mayor de 90 días presente un programa para renovar los mecanismos de procuración e impartición de justicia; para ordenar, depurar y fortalecer nuestros cuerpos policíacos; para crear un sistema único de información criminal que nos permita poner los más sofisticados avances tecnológicos a la defensa de nuestras familias”.
Admitió que el restablecer la seguridad no será fácil ni rápido: “Tomará tiempo, costará mucho dinero incluso y, por desgracia, vidas humanas”. Pero aseguró: “Ésta es una batalla en la que yo estaré al frente, es una batalla que tendremos que librar y que unidos los mexicanos vamos a ganar a la delincuencia”.
El presidente aceptó estar consciente de “la dramática condición de pobreza en la que vive la mitad de la población mexicana”, y reiteró que México tiene “una enorme deuda social que pagar con los mexicanos más pobres”.
Para cubrir ese grave endeudamiento, calificó de “vital que sociedad y autoridades hagamos un esfuerzo mayor para orientar el gasto público hacia los que más lo necesitan”. Se comprometió también a resolver “de fondo la desigualdad de los mexicanos, particularmente entre el norte y el sur, entre el campo y la ciudad, entre los indígenas y quienes no lo son, entre las mujeres y los hombres, entre los adultos mayores y los jóvenes”.
Resaltó que para fortalecer la política social debe ser cambiada en dos sentidos: “Primero, dotarla de más recursos para que quienes menos tienen puedan ejercer sus derechos sociales y puedan tener una vida acorde con su dignidad; y segundo, utilicemos mejor los recursos de los mexicanos”.
Por tanto, el nuevo presidente instruyó a todos los miembros del gabinete social a “mantener, perfeccionar e intensificar los programas sociales que han sido eficaces en combatir la pobreza. Esto es ampliar el programa de Oportunidades, el Seguro Popular y las Becas Escolares, y revisar con objetividad aquellas políticas que sólo distraen recursos que no contribuyen a combatir la pobreza”.
Calderón hizo ver que para ello es indispensable lograr tasas de crecimiento económico que “permitan elevar el ingreso de los mexicanos y sobre todo crear los empleos que tanta falta nos hacen”. Dijo que sus prioridades serán “seguridad, superación de la pobreza extrema y creación de empleos”.
Lamentó Calderón que la migración a Estados Unidos “sigue dividiendo a nuestras familias”. Por ello, dijo desear que “en lugar de que salga la mano de obra a buscar la inversión a Estados Unidos, mejor que venga la inversión a donde está nuestra mano de obra, y que no se dividan más nuestras familias y comunidades”.
Para generar los empleos necesarios, agregó: “Es indispensable remover los obstáculos que impiden a las empresas y a la economía en su conjunto crecer más y más rápido”. De tal manera que, opinó, se requieren “cambios importantes en la política económica”, empezando por orientarla hacia “la competitividad”.
El presidente estableció que si “nuestros trabajadores, campesinos y empresas tienen que competir con el mundo, que lo hagan en condiciones de igualdad”. Y anticipó que si esto se materializa, “podremos hacer que las inversiones y los empleos que se generen en los próximos años se concreten aquí en México y no en Asia, Europa o cualquier otra parte. México tiene todo para que reciba inversión y genere empleo para su gente”.
Confirmó que para estimular el desarrollo económico, hará que “el mercado interno sea motor de crecimiento”, y adelantó que impulsará el turismo y la infraestructura para “aprovechar nuestra privilegiada posición geográfica y las enormes riquezas naturales y culturales”.
Un tercer cambio, mencionó, es “facilitarle la vida a las micro, pequeñas y medianas empresas porque son las que generan más empleo para los mexicanos”.
En esencia, y tras instruir a su gabinete económico para que el mes próximo presente un plan de desarrollo económico, Calderón Hinojosa recordó: “Me propuse y seré el presidente del empleo en México”.

López Obrador rechaza diálogo con Calderón
Con el compromiso de crear una nueva corriente de pensamiento y una nueva forma de hacer política, el autoproclamado “presidente legítimo” de México Andrés Manuel López Obrador, afirmó que continuará luchando por la “verdadera democracia”.
“Cuando se defiende una causa justa, más dignos nos sentimos”, señaló López Obrador el viernes ante miles de personas que marcharon desde la plaza capitalina del Zócalo hasta cerca del Auditorio Nacional donde Felipe Calderón se dirigiría a la nación como el nuevo presidente.
López Obrador, líder del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) desconoció una vez más esa elección, insistió en que se trató de un fraude y por esa razón aseguró que no negociará con Calderón, pese al reiterado llamado de éste el viernes al diálogo.
“No vamos a traicionar nunca la confianza de nuestro pueblo, no a la llamada negociación que ellos proponen que no sería más que aceptar la imposición y el fraude”, expresó adelantándose al pedido de Calderón.
El izquierdista dijo que la nueva corriente de pensamiento que quiere fomentar se enfocará en los valores espirituales y no en lo material. “Es para que podamos alcanzar mejores condiciones espirituales que podamos vivir en armonía con nosotros mismos y con el prójimo”, indicó.
Pero en el mismo mensaje llamó rateros a “la banda de potentados que nos robó la elección presidencial” y los acusó de deshumanizarlo “todo” aunque “vayan a la Iglesia todos los domingos”, en clara referencia al catolicismo que practica Calderón.
López Obrador recordó la frase de Benito Juárez y proclamó que “vamos a rescatar a México, como se pueda, con lo que se pueda y hasta donde se pueda”, mediante métodos “pacíficos”.
Tras culminar su segundo mensaje en el día un grupo de sus seguidores armados con globos rellenos de pintura, lanzaron sus municiones contra los cientos de policías apostados sobre el Paseo de la Reforma para impedir el paso hasta el Auditorio Nacional, donde el nuevo mandatario dirigió su primer mensaje.
La multitud se había congregado en el Zócalo en el centro del DF, cantando consignas como “Felipe, entiende el pueblo no te quiere”.
Allí López Obrador los invitó a marchar. Antes de partir la gente lanzó globos negros al aire en señal de que la investidura de Calderón como presidente significaba que “la democracia ha muerto”.

Calderón reduce su salario
y el de su gabinete
El presidente Felipe Calderón decretó el domingo 3 una reducción del 10% a su salario y al de miembros de su gabinete, retomando una promesa de campaña de su rival Andrés Manuel López Obrador.
En un discurso televisado, Calderón dijo que también reduciría el gasto público en todo, desde llamadas a teléfonos celulares hasta viajes al extranjero e incrementaría la transparencia para evitar corrupción.
“Rendiremos cuentas de cada peso que los ciudadanos aportan a la Federación”, dijo el mandatario. “Transparencia y rendición de cuentas son obligaciones de todo gobierno verdaderamente democrático”.
El nuevo presidente también dijo que los recortes que planea al presupuesto, ahorrarán cerca de 2,500 millones de dólares en el próximo año, lo suficiente para construir 2,500 escuelas. También prometió enviar una cuenta de gastos públicos al Congreso para lograr ahorros a largo plazo.
Los funcionarios electos de México están entre los que devengan mayores salarios en todo el mundo. El salario del ex presidente Vicente Fox era de cerca de 245,000 dólares al año en el 2006.
Anteriormente el sábado 2, Calderón dijo que el ejército no sería afectado por sus medidas de austeridad y prometió subir sustancialmente los salarios de las fuerzas armadas de México, a la vez que los llamó un arma crucial contra los fuertemente armados carteles de la droga que aterrorizan al país.
Edición de esta semana
MARÍA MENESES
María Meneses confía en la idea de que Estados Unidos cumplirá con sus promesas a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente por sus padres, cuando aún eran niños, y a quienes el ex presidente Barack Obama dio la oportunidad de crecer como personas y contribuir positivamente al país.   / ver más /
Arkansas tiene una población inmigrante pequeña pero creciente. En 2015, 142.841 inmigrantes (personas nacidas en el extranjero) comprendían el 4,8% de la población dividida en 63,803 mujeres, 67,229 hombres y 11,809 niños. Sus principales países de origen fueron México (38.1%), El Salvador (12.8%), India (6.7%), Guatemala (4%) y China (3.6%).   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Hace un año la elección presidencial dio como ganador al republicano Donald Trump. El proceso y el resultado, más allá de quién salió victorioso, dejó reflexiones y dudas sobre nuestra democracia.   / ver más /