PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2018: UNA SEÑAL CONTRA LA VIOLENCIA SEXUAL
RECONOCE A NADIA MURAD Y DENIS MUKWEGE POR SU COMPROMISO CONTRA LA VIOLENCIA SEXUAL SISTEMÁTICA 

Es una buena y poderosa señal que el Premio Nobel de la Paz 2018 haya recaído en dos personas comprometidas de forma extraordinaria contra la violencia sexual como arma de guerra. 

Otorgar el premio al ginecólogo congoleño Denis Mukwege y a la activista yazidí Nadia Murad, contribuye a quitar un poco el amargo sabor que quedó tras su concesión al entonces recientemente elegido presidente de EE.UU. Barack Obama. 

O cuando fue otorgado a la Unión Europea hace seis años, algo que hoy parece irreal a la vista del drama de miles de inmigrantes africanos que que tiene lugar en el Mediterráneo. 

Los galardonados comprometidos de forma muy concreta dejan lugar a la esperanza en un tiempo en el que prácticamente a diario uno tiene la sensación de que es cierto aquello de que “el hombre es un lobo para el hombre”.

Tanto Mukwege como Murad lo han vivido en su propia piel. Nadia Murad fue raptada y esclavizada sexualmente en Irak por las milicias del Estado Islámico. Pero Murad no se quedó en el papel de víctima, sino que alzó su voz contra el abuso sistemático. Su acción es más que valerosa en un país como Irak, marcado por la guerra y la violencia.

Por su parte, Mukwege es originario de la agitada provincia de Sud-Kivu, en el este de la República Democrática del Congo y allí fue testigo de cómo las violaciones se empleaban como estrategia militar. Las víctimas quedan marcadas de por vida, destruidas en los peores casos, tanto física como emocionalmente.

En 1999, Mukwege fundó en Bukavu, su ciudad natal, un hospital consagrado a atender y operar a mujeres víctimas de violación y mutilación genital. Llegó a ser conocido respetuosamente como “el hombre que repara a las mujeres”. 

El mundo debate desde hace un año qué tiene que ver la violencia sexual con la dignidad herida especialmente con el movimiento #MeToo. Pero queda todavía mucho por hacer y la concesión del Nobel de la Paz a Mukwege y Murad por su compromiso contra la violencia sexual es solo el principio. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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