¿RETROCESO DE LOS ESTADOS UNIDOS?
Por Michel Leidermann

Sin embargo, cabe preguntarse si la elección de Trump es un síntoma de un mal mayor: el retroceso del país. Es una pregunta legítima: todos los grandes poderes –los imperios romano, griego, británico – han tenido sus momentos de gloria y su caída.

En el último medio siglo advertimos algunos cambios alarmantes en la sociedad estadounidense. Aunque sus trabajadores sean de los más productivos del mundo, se ha perdido la llamada ética severa de trabajo. De las costumbres austeras se ha pasado al consumismo sin freno. 

Antes, los ciudadanos guardaban parte de su ingreso en una cuenta de ahorro. Ahora las tarjetas de crédito hacen que las familias se endeuden y vivan “al día”. O peor. Cuando cobran, ya se lo han gastado todo. Se le ha perdido el respeto al dinero. Niños de poca edad exigen caros teléfonos inteligentes. Ya no se ven niños jugando en las calles. Están en las casas mirando la televisión, sus tabletas o juegos de video.

Rara vez las familias se sientan juntas a comer. Y si lo hacen, muchas veces cada uno está mirando su teléfono. En la era de las comunicaciones, los seres humanos hablamos menos entre nosotros. Ha aumentado el número de personas que padecen de depresión. Otros trastornos de salud han surgido por los efectos del estrés debido a un ritmo de vida acelerado y exigencias económicas para poseer todos los nuevos productos electrónicos.

La política ha cambiado también. Más que nunca antes, se mueve con dinero y más dinero. En definitiva, a la larga los políticos se sienten comprometidos con los que los financian. 

Otro valor fundamental de la política se ha perdido; el arte de negociar, de llegar a acuerdos, de concertación. La total división entre los dos partidos principales es algo reciente.

La gente vive tan irritada que pueden matar por un espacio para aparcar o porque otro automóvil se le adelanta en la carretera. 

La globalización y el desarrollo de la tecnología ha hecho que se eliminen muchos empleos, y no todos han sabido reinventarse para sobrevivir en el nuevo mundo laboral. Tampoco los gobiernos han dado la ayuda necesaria.

Es una sociedad donde se valora más a cualquier celebridad que a un maestro de escuela, donde un deportista gana millones más que un profesor universitario, o un médico o un científico que investiga la cura del cáncer. Se aumenta el presupuesto para las armas fiscal, pero se disminuye el de la educación. 

Se olvida que la mayor riqueza de las naciones está en sus recursos humanos.

Quizás todos estos problemas y confusión en la escala de valores causaron que tantos votaran por Donald Trump, un millonario con un discurso populista, escasa cultura, y actitud de matón. Prometió resolver sus frustraciones, aunque hasta ahora no ha presentado ningún plan razonable para aliviarlas. De ahí que vaya perdiendo popularidad, incluso en su base republicana.

Quizás ahora los ciudadanos, en el pasado indiferentes a la hora de las elecciones, comprendan mejor el poder da cada voto y en el futuro acudan en mayor número a las urnas y lo piensen dos veces por quien votar.

¡A palos se aprende! 

 

Edición de esta semana
UNIVERSITARIOS LATINOS RECIBEN BECAS DEL CONCILIO LULAC 750 DE LITTLE ROCK 
Por Michel Leidermann
En una ceremonia y banquete a celebrarse el viernes 13 de octubre en el Centro Presidencial William J. Clinton de Little Rock, se entregarán los certificados de becas a 38 universitarios latinos de Arkansas Central.    / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Según recientes encuestas, la tasa de aprobación de Donald Trump es del 33%, la más baja de un presidente con tan pocos meses al frente del país. Una gran mayoría de gente tiene legítimas preocupaciones sobre su capacidad para gobernar y todavía se asombran de que haya llegado a la Casa Blanca.   / ver más /