ESTAMOS AQUÍ PARA QUEDARNOS
Por Michel Leidermann

La anunciada eliminación de la iniciativa de Acción Diferida para Llegadas en la Infancia (DACA), por el gobierno Trump, representa uno de esos momentos de indignación que obliga a los ciudadanos a expresar fuertemente su injusticia. 

DACA fue decretado por el presidente Obama en 2012 como una orden que temporalmente aplazó las deportaciones de cientos de miles de jóvenes traídos a los Estados Unidos siendo niños. Aunque nunca pretendió ser una solución permanente, DACA trajo estabilidad a la vida de tantos, proporcionando a casi 800.000 jóvenes la oportunidad de vivir, trabajar, manejar y participar abiertamente en la sociedad, sin temor a la aprehensión y deportación del único país que llaman hogar.

La terminación del DACA es uno de los actos más amplios de privación de la libertad de masas conocidos en el mundo y una afrenta a la dignidad humana. Colocará a cientos de miles en el limbo legal. El daño no sólo será sentido por los jóvenes directamente afectados, sino que repercutirá en sus familias, amigos y vecinos, así como en lugares de trabajo e instituciones educativas. 

La eliminación de DACA sin una solución alternativa, representa, la encarnación de la política del miedo. Envía un claro mensaje a los jóvenes que crecieron en nuestras comunidades, de que no merecen derechos y que deberían tener miedo. Y que la máquina legal del gobierno puede, en cualquier momento, ir tras cualquiera de ellos. Estas acciones desgastarán significativamente la confianza pública, un requisito central para sociedades fuertes e integradas.

Sin embargo, gobernar a través del miedo no es algo nuevo. La estrategia se ha utilizado innumerables veces en todo el mundo y ha conducido a resultados horrendos, desde el régimen totalitario comunista en la Unión Soviética a la Alemania nazi. Si hay algo que la humanidad ha aprendido de esas experiencias, es que el precio de gobernar a través del miedo y de dividir las sociedades en lugar de fomentar la integración y los vínculos sociales fuertes, es inaceptablemente alto.

Si bien la terminación de DACA no es tan extrema como la toma de vidas humanas, la lógica tiene similitudes: ciertos individuos son de repente privados de su derecho previamente reconocido a vivir y trabajar en el país, por lo tanto, deben ser desterrados.

Sin embargo, DACA, desde el primer día, fue mucho más que una expansión de los derechos individuales: fortificó un movimiento. DACA contribuyó a la consolidación de una identidad colectiva entre los jóvenes inmigrantes indocumentados, cada vez más conscientes de su destino compartido y de su fuerza colectiva. 

Como han demostrado los estudiosos de los movimientos sociales, la identidad colectiva, que denota una conexión emocional con una comunidad amplia de la que uno se siente parte, es un requisito previo clave para la organización social y la acción colectiva. 

Los Dreamers son ahora un grupo sofisticado y organizado, con presencia en todos los rincones del país, capaz de movilizar recursos y números. Cuando los miembros del movimiento DACA repiten “estamos aquí para quedarnos”, no sólo expresan esto literalmente. También declaran que están aquí para permanecer en la esfera política y que su voz no será silenciada a través de políticas restrictivas y amenazantes.

La anulación de DACA ciertamente abrirá un nuevo capítulo en la vida política de los Estados Unidos. En el mejor de los casos, esto llevará a los legisladores y gobernantes a formular políticas, a encontrar soluciones más creativas, estables y permanentes a un problema creciente que ya no puede ser barrido bajo la alfombra. 

 

Edición de esta semana
UNIVERSITARIOS LATINOS RECIBEN BECAS DEL CONCILIO LULAC 750 DE LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
En una estupenda ceremonia y banquete de gala celebrada el viernes 13 de octubre en el Centro Presidencial William J. Clinton de Little Rock, se entregaron los certificados de becas a 38 universitarios latinos de Arkansas Central.    / ver más /
Por Michel Leidermann Hemos pedido a los Dreamers y a sus familiares y simpatizantes que marchen, que protesten públicamente por la anulación de DACA y que exijan su legalización definitiva. Pero la realidad que fuera de alzar sus voces a gritos y mostrar pancartas, no lograrán nada más.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Recuerdo haber hecho esa pregunta después de que 20 niños fueran asesinados en la escuela Sandy Hook. Estaba seguro de que esta tragedia nos despertaría, nos ayudaría a poner fin a la epidemia de violencia armada. Pero no se hizo nada. Pasaron cinco años y ahora tenemos la nueva tragedia en Las Vegas.   / ver más /