TRUMP CHOCA CON LA REALIDAD
Por Michel Leidermann

Como sus predecesores, Trump comprueba, con la humillante derrota de su reforma sanitaria, que tiene menos poder del que creía. Casi 90 días después, Trump comprobó cómo cambiar Washington es mucho más complejo de lo que pensaba. Lo que algunos llaman como la “arrogancia de la ignorancia”.

 “Transferimos el poder de Washington a vosotros, el pueblo americano”, dijo Donald Trump en su toma de posesión como presidente. A partir de ese día, el pasado 20 de enero, prometió, “todo cambia”.

Trump —el magnate inmobiliario que se jactaba de no ser político, que prometió trasladar a la presidencia sus supuestos dotes negociadores y acabar con los “políticos que son todo hablar, pero nada de acción”— chocó con la realidad: hacer política en Washington es un juego de desgaste, concesiones y paciencia en la que se imponen los intereses propios y la presión constante de la reelección. Y donde las fidelidades son escasas: puede ser derrotado por su propio partido, como el ala republicana más radical en el caso de Trumpcare.

Al inicio de su mandato, todos los presidentes creen eufóricos que, tras haber salido victoriosos de una campaña electoral extenuante, podrán convencer a cualquiera. Pero pronto ven que no es así cuando descubren los intereses oscuros de legisladores y la enorme influencia de los grupos de presión.

El deseo de reformar Washington no es nuevo. Trump hizo un sinfín de promesas en campaña, como que la atención sanitaria sería “mucho más barata” y “cuidaría a todo el mundo”, pero no presentó ningún plan que las cristalizara. Cedió al presidente de la Cámara, Paul Ryan, la traducción de esas promesas en una propuesta legislativa que era imposible que cumpliera esas promesas del candidato Trump. Trató de aprobar en menos de tres semanas una reforma al Obamacare que llevó un año de interminable debate en 2009 y 2010.

Trump tampoco trató de vender su propuesta legislativa a la opinión pública, consciente de que era impopular. Un organismo independiente del Congreso alertó de Trumpcare dispararía el número de personas sin seguro. Por ahora Trump y el partido republicano no han demostrado que pueden gobernar.

 

PARALIZACIÓN PERMANENTE

Estoy harto de que el Congreso actúe como un grupo de niños de 5 años. No se pueden poner de acuerdo en nada y la mayoría de ellos parecen ser necios.

Se supone que son personas educadas, inteligentes que se preocupan por nuestro país y por los ciudadanos. La mayoría explicara que la razón para elegirlos que harán una diferencia y ayudaran a la gente y al país. Realmente creo que la verdadera razón es creer que son el centro de todos los intereses y de atención.

El problema de tener un sistema político bipartidista, es que impide el mejor resultado de cualquier idea que realmente ayude a los ciudadanos o al país, porque si la idea provino de los republicanos, los demócratas no votarán por ella, y si la idea emanó de los demócratas, los republicanos no votarán por ella.

Una vez elegidos, los políticos parecen pensar que sólo su partido tiene la idea correcta; Se niegan incluso a escuchar las del otro partido, incluso si es una mejor persona o idea. Lo que lo hace tan ridículo, es especular que una, o una combinación de ambas puede ser el mejor resultado, pero el otro partido nunca la aceptará o votará por ella. 

 

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